domingo, 25 de noviembre de 2007

DEPREDANDO LIBROS O CUALQUIER SOPORTE EN QUE LA PALABRA SE ENCUENTRE



De paso por Puerto Madryn —con rumbo a un encuentro literario organizado por los poetas Ariel Williams y Claudia Sastre en la Universidad San Juan Bosco de Trelew— hice una parada en la casa del editor Roberto Goijman. Cualquier biblioteca despierta el vicio maravilloso de hurgar en la colección de libros de otro escritor, aventura que nos coloca en una posición de observadores ansiosos y desesperados ante la bibliografía que éste atesora; sintiendo, en tal caso, cierta desazón (inútil) de que posee textos que uno no tiene, pero a la vez nos invade una felicidad repentina al descubrir autores y escrituras desconocidas hasta ese hallazgo.
Relaté en alguna oportunidad que las publicaciones que llamaron de inmediato mi atención fueron Veneno para hormigas de Debrik Ankudovich y una línea desafiante e inolvidable que dice “Ser es nocivo” y La cacería de Pavel Oyarzún y, específicamente, el poema “Isla”. Al primer texto, luego de rastrearlo en librerías y no conseguir nada, me lo fotocopió el generoso poeta de Comodoro Rivadavia Rubén Gómez y pude escribir un ensayo; incluso, el tiempo y el destino me permitieron conocer en persona a su autor —fueron inolvidables días de charla, lectura, y mucha música, además de paseos por Playa Unión y Magagna; también tuve el privilegio de conocer poemas inéditos de Debrik—. Con Oyarzún ha sucedido casi lo mismo en cuanto a la búsqueda de sus ediciones y debo resaltar el fracaso, porque fue imposible hallarlas en algún lugar de la Patagonia argentina. Lo único que pude hacer es depredar el material que se encuentra editado en internet.
Así como he sentido un estremecimiento al leer ambos textos siento el llamado, la obligación de sociabilizar sus poéticas, de divulgar aunque sea un puñado de poemas de su alta producción. Considero —más allá de que sepan o no de sus escrituras, de sus nombres propios— que existe cierta filiación en su oficio, y es lo que dinamiza las respectivas obras, en primera instancia, los proyectos y circunstancias del hombre, esa pasión de lo real legada por la modernidad y que hizo su trabajo minucioso en los cuerpos (sujetos) como en lo social (comunidad). En ese sentido, estos dos poetas contemporáneos componen sus obras viviendo en la Patagonia, y lo hacen en lugares cuasi marginales, periféricos dentro de la misma periferia, considerando el predominio de un centro de poder donde se toman las decisiones políticas y, por ende, culturales. Como réplica avanza su palabra (y no ajena, mucho menos enajenada del mundo, como podría pensar algún incrédulo que reside en la metrópoli) en la elaboración y consolidación de dos obras que son señeras para la escritura del sur del sur. Por lo tanto, poco importa dónde se legitima el corpus literario, porque a pesar de los relegamientos habituales existen y se construyen poéticas densas territorios que siempre han sido vapuleados por los organizadores del imaginario de la nación. Ankudovich y Oyarzún no lo hacen a destiempo ni a contramarcha de lo que se debe escribir según las reglas al uso y la moda; sino que adscriben a una poética esencial parida del diálogo con la tierra que rezuma junto al pasado que no calla. Y no hablo de literaturas caratuladas como regionalistas; sino del canto cimarrón y mañoso de la región, que es todo lo contrario a lo interpretado por la crítica vetusta de las capitales; repito, hablo de poesía esencial y experiencial.
Repongo una definición dada por Deleuze y Guattari al tomar como andamiaje la obra del escritor checo Kafka: “Una literatura menor no es la literatura de un idioma menor, sino la literatura que una minoría hace dentro de una lengua mayor”, y resalto como particularidad constructiva el hecho de que una parte de esa minoría hacedora está instalada en Patagonia. Aún perdura la incidencia política del exterminio instaurado por la hegemonía para cimentar sobre los vencidos el estado moderno y también el estado de carácter fascista. Se denomine Argentina o Chile, el caso es similar, se destruyó a través de un etnocidio programado a los pueblos originarios, y de un genocidio a las formaciones ideológicas, para usufructuar los territorios rapiñados, la fuerza de trabajo, esclavizando o desapareciendo a hombres y mujeres que eran libres por garantía de la constitución tantas veces redactada y refrendada.
Si se piensa en una literatura que incluya a todos los agentes productores se deben considerar todas las poéticas menores, y más allá del canon que consagre el campo literario ­—merced a publicaciones, merced a premios—, es casi necesario reinterpretar que una lengua mayor no ha dictado hasta ahora las coordenadas para la escritura, dejando las lenguas subalternas sin radio de acción dentro de la institución, es decir, repujándolas a los márgenes, condenándolas a una muerte simbólica.
En los trabajos de análisis, muchas veces, se simplifica demasiado, y parece que escribir en Patagonia es hacerlo solamente en español, es decir, en la lengua dominante o lengua mayor. En contrapartida los estudiosos de la literatura patagónica deben —en algunos casos paradigmáticos se hace— considerar cada uno de los ideolectos con los que fue nominando su historia y memoria, articulando los bienes culturales de los pueblos originarios junto a los procedentes de una tradición tan fuerte dentro de la poesía como los galeses.
Considerando el artículo de los pensadores citados deben releerse en otra clave a las obras del acervo cultural patagónico, porque una “de las características de las literaturas menores es que en ellas todo es político”. Ese quehacer conlleva destramar un tejido cargado de secuelas, heridas y olvidos que irrumpen en cualquier instante, una impronta que —debido a que los hechos son sucesos históricos y cotidianos— se conecta de inmediato con la acción política, y la literatura, tarde o temprano, dará cuenta de ello.
Debrik Ankudovich se adentra en las entrañas del hombre y con el instrumento poético inspecciona sus reductos, reflexiona sobre la ética en el discurso actual, también sopesa una problemática de todos los tiempos al poner en tela de juicio la “verdad”; ese concepto —aletehia— heredado de los pensadores griegos y que ha sido tan importante y vanagloreado en la teoría occidental. No escapa a este poeta como a Pavel Oyarzún la presencia de las voces tutelares que, en su momento, desafiaron el orden impuesto. En el autor chubutense se evoca el canto ceremonial para los nuevos hombres de Walt Whitman, en Pavel los maestros convocados son Jean-Arthur Rimbaud y Friedrich Nietzsche —quienes también bordearon los límites, los deconstruyeron y pagaron su precio ante la maquinaria positivista­.
Y para completar estas anotaciones quedaría resaltar algunas características de la poética de Oyarzún; en primer lugar su voz —cruzada y potenciada por otras voces— refiere en clave lírica una de las crónicas más crudas y cruentas que se han puesto en circulación sobre los aconteceres trágicos de la Patagonia. Cada uno de sus poemas se convierte en testigo del pasado y trae al presente de la lectura aquella carnicería, volviendo a contarla; en dicho proceso le sustrae el discurso al vencedor para incorporar en un nuevo enunciado denunciatorio la voz y la sangre de los derrotados, la de aquellos héroes ancestrales, migrantes y obreros de un territorio pillado y despojado por la barbarie y la codicia capitalista occidental.
“Escribir como un perro que escarba su hoyo, una rata que hace su madriguera. Para eso: encontrar su propio punto de subdesarrollo, su propia jerga, su propio tercer mundo, su propio desierto”, este ideologema de Deleuze y Guattari es más que sugerente y coincide en gran medida con la mirada de pavel Oyarzún y el aura de sus textos.
Para comprender el significado y el simbolismo que encierran y diseminan estas poéticas patagónicas —aunque sólo se consigne como ejemplo a los autores aquí tratados, también se puede hallar en otros este cuadro situacional— es necesario percibir su sólido anclaje en un territorio que ha sido configurado por la desidia y la avaricia de “asesinos” —amparados en leyes derechas y humanas—. Paul Claval, autor del libro La geografía cultural, expone que: “El poder se apropia de las tierras anotando en registros, planos o mapas las colecciones de los nombres de los lugares”; y en otro parágrafo deja explícito como: “La institucionalización social del espacio implica trazar límites. Estos separan lo salvaje, lo natural, lo humanizado y lo habitado, el bosque y el monte, el campo y la ciudad, lo sagrado y lo profano”; y ese es el modo con que la biopolítica occidental, en una vorágine globalizada, ha impuesto en versión extrema la institucionalización del espacio, puesto de manifiesto en el máximo individualismo neoliberal que se refuerza y representa en la posesión de la propiedad privada. Pero Patagonia es una región que se mueve de forma constante al encontrarse transitada por varias capas culturales, con historias y reservorios milenarios que subyacen y no desaparecen por la labor cotidiana de sus decidores.
El poeta Víctor Redondo reclama “vida/ y no oración de muertos...”, y en tal sentido Ankudovich como Oyarzún con sus poéticas nos vinculan a lo más vital y conflictivo de toda comunidad organizada: la interrelación entre los hombres, la toma de posición y su testimonio, los monumentos, la visita a los muertos no como patrimonio sino como tiempo-ahora emergente y causante de la chispa revolucionaria (Benjamin dixit); porque el hombre, más allá del imperioso “fin de la historia”, es un animal político, solidario.
Los filósofos Deleuze y Guattari sintetizan con las palabras justas esta lectura pampatagónica: “...la conciencia colectiva o nacional se encuentra ‘a menudo inactiva en la vida pública y siempre en dispersión’ sucede que la literatura es la encargada de este papel y de esta función de enunciación colectiva e incluso revolucionaria: es la literatura la que produce una solidaridad activa...”
Sergio De Matteo

jueves, 24 de mayo de 2007

EXPERIENCIA/EXPERIMENTACIÓN EN LA PRÁCTICA POÉTICA: WILLIAMS, BUSTRIAZO ORTIZ Y MARIANI, TRES SÍNTOMAS EN BÚSQUEDA DE EXPRESIÓN


(fotos del poeta Juan Carlos Bustriazo Ortiz, tomadas del blog de Carlos J. Aldazábal www.elpimentero.blogspot.com)

Sergio De Matteo
Editor y Director Revista Museo Salvaje


Congreso 176 1° “F”
Santa Rosa (C.P. 6300) La Pampa
02954-15676509
museo_salvaje@yahoo.com.ar



En una perspectiva de análisis en donde confluyen experiencia, experimentación y expresión es que pretendo realizar algunas observaciones en cuanto a la producción literaria de tres poetas argentinos, patagónicos, cuasi desconocidos por la industria cultural. Pensando en los criterios, las elaboraciones teóricas y las mismas obras consideradas dentro de ese campo de producción denominado como “poesía experimental”. En esa conquista de un “territorio liberado” (la disputa táctica de un espacio a ‘la cultura’ establecida, y porque tampoco se deben imponer ‘totalizaciones’ desde el sector insurgente) se desarrolla la voluntad de escribir/inscribir/intervenir, y se hace a contrapelo de lo instaurado, construyendo una red simbólica visible y sólida en el cual se destaca una nueva concepción del arte (participativa y libre), en este caso, de la poesía (“que debe ser hecha por todos”), porque en un poema (sea de montaje tradicional o emergente) siempre habrá de ser en nivel de “exploración”. En esta concepción del trabajo poético y en su desviación de la normativa auspiciada por la institución es que se desenvuelven las obras de Williams, Bustriazo Ortiz y mariani.





El hombre es sólo la mitad de sí mismo: la otra mitad es su expresión.
Emerson

Para comenzar apelaré al ‘diccionario’ con el fin de marcar y destacar la huella de tres vocablos que se enuncian en el título del trabajo, porque en la interrelación de tales palabras se va a desarrollar el recorrido entre conceptos, poéticas, textos y autores, tratando de vincular y enmarcar dichas apreciaciones con el tema que convoca a los participantes respecto de la experiencia en la expresión de la poesía experimental.

Experiencia: (del lat. experientiam), conocimiento que se adquiere con la práctica.
Experimentación: (del lat. experimentun), probar y examinar las condiciones y propiedades de una cosa por la práctica o la experimentación.
Expresión: (del lat. expressionem; expresio, -onis), manifestación del pensamiento o de los sentimientos por medio de la palabra, de signos exteriores, de gestos, etc.

En una perspectiva de análisis en donde confluyen experiencia, experimentación y expresión es que pretendo realizar algunas observaciones en cuanto a la producción literaria de tres poetas argentinos, patagónicos, cuasi desconocidos por la industria cultural. Pensando en los criterios, las elaboraciones teóricas y las mismas obras consideradas dentro de ese campo de producción denominado como “poesía experimental”, desde ya destacando que la trayectoria de estos poetas no se circunscribe totalmente a dichos programas, incluso su percepción escapa a las líneas de acción propuestas por varias de las concepciones que conforman esa “nueva poesía”, pero que sus actitudes escriturarias particulares adhieren objetivamente a la práctica vanguardista en una postura de rechazo a la opresión del poder ante la libertad, exploración y expansión de la búsqueda artística, de la producción sistematizada del mercado que convierte a la obra de arte en mercancía despojada de “aura”. Pero coinciden en su toma de posición, a grandes rasgos, con la tendencia de algunos de los referentes de la poesía experimental en un abordaje del arte como experiencia vital, activa e intensa dentro y junto al tejido social en que les ha tocado vivir y manifestar su cosmovisión del mundo.

El poeta, artista, diseñador gráfico, performer, videísta, multimedia, networker y licenciado en letras Clemente Padín en un artículo titulado “La poesía experimental en América Latina” reflexiona sobre el resurgimiento de esta producción poética y agrega que bajo la denominación de “Nueva Poesía”:

“...se reunían aquellas formaciones poéticas que, de una u otra manera, subvertían los códigos de emisión y recepción habituales de la poesía discursiva o meramente verbal. La ‘Nueva Poesía’ se valía de las posibilidades expresivas de los sonidos y formas de las palabras y/o letras, tanto en su vertiente verbal o no-verbal como con o sin elementos para-verbales, es decir, con o sin imágenes de alguna índole. Si prevalecía la imagen era connotado de ‘poema visual’, si lo era el sonido, ‘poema fónico’.”

y en el mismo trabajo de 1996 agrega:

"La vanguardia poética (y artística) es necesariamente experimental con respecto a su lenguaje, es decir, no sería vanguardia sino estableciera proyectos radicales de escritura y/o lectura impulsada por la búsqueda y producción de nueva información. No se trata de manipular los signos del repertorio propio de cada lenguaje en una fruición redundante de soluciones ya conocidas y aceptadas por el establishment, ejercicio insubstancial de virtuosismo epigonal. Se trata de generar información que problematice al lenguaje empleado (y, por ende, el resto de los lenguajes) y, también, a la sociedad que los sustenta, cuestionando y obligando a rehacer sus estructuras a la luz de los procesos que despierta el nuevo conocimiento. Estos reacomodamientos, en los variados y distintos repertorios, no solo artísticos sino sociales, generaran, a su vez, nuevos planteos y cuestionamientos que revertirán y modificarán aquella información, provocando nuevos avances en el conocimiento".

La crítica Ivonne Bordelois registra el siguiente enunciado en uno de los artículos que compone el libro de ensayo La palabra amenazada: “La palabra poética es violencia contra la palabra establecida”. En este embate de una posición (sin lugar a duda, subalterna) a otra, es posible observar que en primera instancia habría una lengua, un lenguaje (“un orden del discurso”) pre-existente al que el individuo se incorpora y que se encuentra instituido y reglado por determinado tipo de poder (o poderes). Desde esa premisa inaugural, la criatura humana se ubica en alguna de esas múltiples tramas o, en todo caso, le es dado a ocupar cierta posición (controlada) en dicho orden superior. Entonces, en esas celdas de control en el que se ha crecido y donde, desde la más lejana infancia, se llevó a cabo el paso por sus organismos escolares, añadiendo otras concepciones a través del continuo y simultáneo influjo de la media y, desde ya, la “complicidad pasiva” de la “familia” (que si se remite a su etimología, en latín famulus significa esclavo, famulia o familia, lingüísticamente sería un conjunto de esclavos –del estado?), pues, sin un quiebre como el propuesto por Bordelois, toda la tarea de aprendizaje, instrucción y competencia sucede acorde a lo que dictamina la autoridad; que, justamente, por su preeminencia en el dominio de la “historia”, el “diccionario” y el “archivo”, se hará dentro de los contenidos del corpus y del canon que considera válidos y legítimos y que profesa dicha hegemonía (circunstancial). Una vez aprehendida e incorporada esa base prescrita de datos, palabras y conceptos, “esa voz con la que nos construye el otro”, y que Ángel Rama sintetizara lúcidamente con el nombre de “ciudad letrada” , el “sujeto” formado tendría cierta competitividad en el campo en donde se dirime la utilización del discurso mismo. En el caso puntual sobre el que se está especulando, el del trabajo entre, sobre y con la palabra –escrita y oral–, y que le compete al que se nombra como escritor (más sus satélites paraliterarios) y que, por lo tanto, ha decidido desarrollar su actividad existencial en el terreno de la literatura, es en donde se podrían adoptar posiciones discursivas afines al poder y se reproduciría el ejercicio, fundamentación y defensa de sus premisas, o todo lo contrario, elaborar un ‘contradicurso’ que, de igual manera, conformaría la totalidad de los discursos posibles dentro de ese “bloque histórico”, en la extensión y duración de dicha episteme dominante. Por lo tanto, siguiendo la línea de pensamiento de Bordelois la tarea del poeta debería ser la de violentar el lenguaje, el núcleo sobre el cual se sostiene el “hablar establecido” del discurso, para dar otro resultado a los lectores, para abrir una opción diferente de pensamiento y sensibilidad estética.

Fernando Millán expresa en la conferencia “Campal, Boso, Castilejo. La escritura como idea y transgresión”:

“Centrándonos en el campo que hoy nos ocupa, vemos que desde el simbolismo, a finales del siglo XIX, la poesía había pasado a circunscribirse al universo del lenguaje. Mallarmé llegó a decir que ‘la poesía se hace con palabras, no con ideas...’, para destacar esa nueva visión. Las primeras vanguardias profundizaron y ampliaron este concepto, liberando los componentes del habla y de la escritura: las palabras en libertad, la poesía fonética, el collage dadaísta, etc., son las señales más destacadas de ese cambio sustancial.”
[...]
“Por un lado, el rechazo o puesta en cuestión de los elementos simbólicos imperantes en la escritura desde su aparición, y el replanteamiento de sus relaciones con ‘el poder’ y las distintas formas de trascendencia dominantes en las sociedades occidentales; por otro, la aceptación de mecanismos de azar objetivo, prácticas experimentales, etc., hasta convertir la escritura en un ‘territorio liberado’.”

El poeta mariani reconoce el funcionamiento de los procesos de cooptación de la subjetividad, de qué modo esos dispositivos las capturan e inscriben en los mecanismos del poder; y utiliza cualquier soporte para poner en evidencia tal operación. Por eso en su exégesis se encuentra una contigüidad entre poesía y crítica, no las entiende como géneros de producción diferentes, sino que existe un diálogo, una contaminación, una mixtura y en ambos aplica las mismas herramientas transgresoras (por ejemplo la suplantación de la “y” griega por la “i” latina), es decir tanto en la elaboración poética como en la crítica está presente esa revuelta lingüística. El síntoma de Bustriazo y Williams sucede y se concreta en la elaboración del bien simbólico solamente, siempre dentro de las coordenadas de la constelación poética; en el caso de Ariel Williams, además docente universitario, la crítica también representa la arena de combate, pero se observa una división clara entre los recursos semióticos utilizados en cada una de las manifestaciones. La potencialidad de Bustriazo se concentra nada más que en el texto poético. Es interesante destacar la amplitud del objetivo de mariani, porque su trabajo se ejecuta bajo el programa de la “conciencia-rigor”, lo que se verá refractado en cada una de sus intervenciones a través de distintos artefactos culturales, generalmente de factura artesanal, en donde se puede destacar la revista Damajuana. Poesía Aleatoria, que publicara durante su estadía en España,

“Antología Aleatoria (De La Poesía). ¿Por qué? Porque ‘pescamos’ los poemas de donde (i cómo) podemos. Sin prejuicios –o pre conceptos–, a menos que se consideren como tales buscar la calidad... i principalmente la creatividad, o la intención de crear o re-crear el ‘hecho poético’. ‘Pescamos’ de otras antologías, de las gavetas de los amigos o del libro que nos hiere nos fascina, el libro que tenemos, o que nos prestó-cedió-regaló mariángeles, o pepillo (según el gusto de cada uno), tras sudorosas sesiones de búsqueda; o que –distraídamente– se nos pegó en alguna librería (santas instituciones). Pescamos –lo confesamos con la debida constricción– sin poseer la parafernalia suficiente que ofrecen por la televisión! Perdón... Perdón! Pues apenas tenemos para el vino. Cuando tenemos. Justificaciones ‘ideológicas’? Por favor, señores (i señoritas) comisarios de ¡LA CULTURA! Por favor...!”.

En la conquista de un “territorio liberado” (la disputa táctica de un espacio a ‘la cultura’ establecida, y teniendo en claro que tampoco se deben imponer ‘totalizaciones uniformantes’ desde el sector insurgente) es posible desarrollar la voluntad de escribir/inscribir/intervenir, y se hace a contrapelo de lo instaurado, construyendo una red simbólica visible y sólida en el cual se destaca una nueva concepción del arte (participativa y libre), en este caso, de la poesía (“que debe ser hecha por todos”), porque en un poema (sea de montaje tradicional o emergente) siempre habrá de ser en nivel de “exploración”. Afirma Padín: “Lo que realmente cambia es la forma de la expresión como consecuencia de la aplicación de nuevos procedimientos o soportes lo que provoca alteraciones cruciales en los códigos de emisión y recepción del poema.”
Debido a una experiencia profunda que solicita la búsqueda de aquello inefable, la palabra (sea texto / sea imagen) mesiánica (lo pienso en clave benjaminiana), procurará el escriba a través de los mecanismos intrínsecos a la escritura poética inventarse una lengua en el cuerpo de esa otra “lengua apropiada” a la que ya pertenece su grafía (“todo grafema es de esencia testamentaria” ha dicho Derrida), siendo en ese decurso parte y contraparte de una tradición poética que ya lo contaminó con sus sedimentos y conformaciones primarias, instancia que le permite colocarse -–acorde la demanda, según la implosión neurótica– del otro lado de lo aprehendido, entonces la fuente original (texto/imagen) de la que manó la necesidad expresiva es rota, abolida, es re-creada, fundada y confundida en un nuevo clasificación sintáctica y semántica, dando nacimiento (inscripta en su textualidad como su ruina y al mismo tiempo como su principio) al “espacio propio” en donde se mezclan y mixturan las escrituras de todos los tiempos, el territorio ‘depredable’ que pertenece y sostiene a toda experimentación que mediante la expresión realiza su experiencia estética y vital.
En este sentido Gilles Deleuze refiere:
"Las obras maestras de la literatura forman siempre una suerte de lengua extranjera en la lengua en la que fueron escritas, ¿qué aire de locura, qué soplo psicótico, atraviesa de tal modo el lenguaje?
Un gran escritor es siempre como un extranjero en la lengua en que se expresa, aun si es su lengua natal. En el límite, toma sus fuerzas de una muda minoría desconocida, que no le pertenece sino a él. Es un extranjero en su propia lengua: no mezcla otra lengua con su lengua, labra en su lengua una lengua extranjera no preexistente. Hace gritar, hace tartamudear, balbucear, susurrar la lengua en sí misma".

Bustriazo Ortiz ha logrado amalgamar en su poesía parte del lenguaje heredado de los pueblos originarios y la lengua española. Su búsqueda no se quedó en esa rica mixtura en donde confluyen símbolos y mitos de las culturas dominantes y dominadas de la región pampeana, sino que su pluma estuvo pronta para cantar también a los aztecas, mayas-quichés, teocallis o a los egipcios. Incluso cuando la lengua legitimada no le alcanzó para decir, para nombrar, la fue enriqueciendo con un idiolecto inimitable, y el mismo poeta lo resalta en un reportaje: “Transmitía a mis poemas todo lo que yo podía desear, eligiendo las palabras con minuciosidad, creando los neologismos, porque a veces una palabra no va y otra tampoco, el neologismo me solucionaba el problema”.
El poeta Ricardo Costa resume con perspicacia los puntos salientes de la poesía de Ariel Williams y señala: “sustentada por la estructura de un discurso cuyo registro rompe con fundamentales convencionalismos lingüísticos. En esta obra abundan interesantes aliteraciones gramaticales”.
En esta concepción del trabajo poético y en su desviación de la normativa auspiciada por la institución es que se desenvuelven las obras de Williams, Bustriazo Ortiz y mariani. Sobran los ejemplos de experiencias anteriores a la producción de los poetas nombrados, resaltando en esa línea los estallidos que han representado los proyectos literarios de Joyce y Eliot, o en latinoamérica Vallejo, Huidobro, Girondo, Sarduy, Perlongher, Ana Cristina Cesar, Susana Thénon, dentro del marco de la poesía discursiva tradicional que ellos mismos transgredieron con sus textos (perteneciendo al canon luego de su revisión y absorción), a los que se antepone –no a los poetas, sino a la implantación de las reglas estéticas que regulan el sistema literario– la irrupción de una forma de pensar, realizar y divulgar el arte que enumera Clemente Padín en el artículo citado.
Junto a dichos procesos, más los que se hallan en marcha proporcionando innovaciones constantes al modo de crear y leer poesía, Padín explica que:

“La poesía latinoamericana vive su cambio de paradigma cuando abandona la palabra como único y exclusivo medio de expresión e ingresa en un complejo de significación en el que alternan signos de otros lenguajes. La bisagra que articula el cambio entre la poesía concreta (1956) que, al abolir el verso debe centrarse en la palabra y las corrientes poéticas posteriores, es el poema semiótico.”

Aprovechando los minuciosos estudios que realizara el crítico Walter Benjamin sobre esta serie de procesos y modificaciones en el lenguaje, la escritura y la técnica, es interesante reponer y articular con el parágrafo anterior las líneas siguientes:

“Ahora, todo parece indicar que el libro, en esa forma heredada de la tradición, se encamina hacia su fin. Mallarmé, que desde la cristalina concepción de su obra, sin duda tradicionalista vio la verdadera imagen de lo que se avecinaba, utilizó por vez primera en el Coup de dés las tensiones gráficas de la publicidad, aplicándolas a la disposición tipográfica.”

En ese sentido Benjamin se anticipa y anuncia la aparición de un nuevo tipo de escritura no fonética, la denomina pictórica y que debe entrelazarse con la técnica:

“En esta escritura pictográfica, los poetas, que como en los tiempos más remotos serán en primer término y sobre todo expertos en escritura, sólo podrán colaborar si hacen suyos los ámbitos en los que (sin darse demasiada importancia) se lleva a cabo la construcción de esa escritura: los del diagrama estadístico y técnico.”

En esta posición en que se resalta la preeminencia de la nueva palabra/imagen que difiere o se resiste a la de formato tradicional o verbal, que es también parte desarrollada del aquel sustrato de los primeros trazos en las paredes prehistóricas; de alguna manera, con su planteamiento contradiscursivo clausura el diálogo entre las diferentes formas de manifestación artística que no se corresponde con su proyecto emancipatorio, repitiendo las políticas de vigilancia y control del poder denunciado. La magíster Ximena Picallo explica: “piensa uno, si en realidad es imposible escapar al texto, al propio, al cultural, al social, al moral. Cómo pensar (se) fuera del lenguaje? Qué ‘real’ habitamos sin la huella de la letra que nos dibuja toda una existencia?”. Entonces evocando el “poder” (otro poder ajeno a la voluntad de dominio) intrínseco que posee la palabra/imagen (con sus polisemias, analogías, metáforas, soportes y espacios), hay que reconocer y revalorizar en todos sus matices, formatos y sin enmascaramiento alguno, como coadyuva el lenguaje, y el martillar sobre él, para ampliar las posibilidades de conocimiento que, en definitiva, sucede hacia y desde el interior del hombre: el mismo hombre que produce e indaga a través y dentro de la representación de la obra de arte los idénticos interrogantes desde hace milenios. En ese sentido, intenta este trabajo remarcar el espacio central que le corresponde al lenguaje que, después, en sus diferentes aplicaciones en el estadio estético y bajo la impronta de sus tendencias constructivas primará o se excluirá a la palabra o a la imagen, entonces se considera una buena síntesis la reflexión del filósofo Giorgio Agamben, hilando algunas ideas de Michel Foucault,

“la escritura –toda escritura (...) es un dispositivo, y la historia de los hombres no es quizá otra cosa que el incesante cuerpo a cuerpo con los dispositivos que ellos mismos han producido: antes que ninguno, el lenguaje.”

Inmerso en esa coyuntura, el hombre (desnudo), posibilitado de la utilización del lenguaje –cuya manifestación es la sumatoria y la selección de códigos simbólicos– constituye, pues, en su devenir, en su búsqueda, en la renuente inscripción corporal la múltiple visión hipersemiótica del mundo; conectando, religando, en ese proceso intuitivo, instintivo y técnico el sustrato cuasi natural en la que predomina, al decir de Arthur Rimbaud, la nueva pero antigua harmonía.
Por lo tanto, a pesar de todo, la poesía (en todas sus variaciones posibles; por eso en cada decantación cultural no debe haber clausuras sino aperturas) no se vuelve una tarea imposible, una práctica que es condenada al olvido, un consumo únicamente para iniciados, porque siempre y de alguna manera se sostiene en los intersticios de la comunidad, en la periferia (aunque a veces se la institucionalice), en un margen que nunca termina de descartarse porque con fuerza inusitada, subterránea, se coloca de pie, en pose vanguardista, en actitud revolucionaria, ya que su razón de ser y de hacer, más allá de la pobre performance a la que nos ha acostumbrado ‘el mundo del espectáculo’, es desafiar ‘el modelo programático del saber y sentir’ instaurado por el ciego y egoísta poder de turno.



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Apéndice (Poemas)

JUAN CARLOS BUSTRIAZO ORTIZ


brama

chilaa chilaa chilaa chilaa
chilaa chilaa chilaa chilaa
chilaa chilaa chilaa chilaa chilaa chilaa
chilaa chilaááá



pasa antonio esteban agüero

ay la bumbuna blanca ay la
bumbuna negra ay la bumbuna blanca
ay la bumbuna
negra
ay la bumbuna ay la bumbuna negra
blanca!


(T. madrugada del 4)

para mario altamirano y américo álvarez


de Los decimientos, 1972-73, inédito



Octava Palabra

(Ybuenoybienestamosaquíciertos-
quénossucedejuanquenosepamos-
estamosnuestrossíyoquemeenjuanco-
vosqueteencarlastandeenjutocuerpo-
yenestaviñacuánnonosestemos-
nosinundemosmuycruentosylargos-
ymalpormalporbienquenospenemos-
seremosdosracimosdesgraciados)


Quincuagésima Palabra

cómo vendrás jacinta de jacinta
turquesa tur quetur cutral turquilla
qutrala tor ter tir tar de turquita
cómo jacín jacíntona torquina
turquiza quar torcaza torcamilla
hostia de mar hostia de amor florida
ostrea con sol ostrea con sal pepita
de agua de abril de luna de pan de india
pepa de plata de oro papa umbría
del monte cin jacica caciquija
tan turritella gema manalita
toda sin tul tulí tulipancimpa
cómo serás jacinta en miel de cría
vendrás venir tirás querás encinta!

(dante,
y
cabrales.)


de Libro del Ghenpín, 1977, Cámara de Diputados de la Provincia de La Pampa, Santa Rosa, 2004

mariani


LA POESÍA?

─a ornette coleman─

una colección de signos
a veces indescifrables

signos
bombardeando sobre los pantanos de la reiteración
i el asco


’73



TODO BIEN -TODO EN ORDEN

─a joao luiz pereira das neves─

de modo que ─por decreto─ nos toca a nos
sobrevivientes contritos i decoloridos
"hoy emprender (una vez más) la retirada"
ser positivos i, cuidando de la ortografía, recular
a los filisteos ámbitos del bodrio institucional
─refugios engañosos erigidos en nombre del NUEVO
Nuevo Orden intermultimicrocriptowindowsmedia-soft

(de un fax): ... i ordeñen, manden i sírvanles mucha-mucha
más de esa ─u otra─ oH leche eterna de los dioses baba-nada
blancababa harto desnatada, aguada, recalentada e infernalizada
en el OccidOriente Satelital i Gordiano Imperial Liberal hielo i soda

nO
no?; sí: porque es inútil acceder-agarrarse a un cesar fuego -i punto
es tarde!, sociólogas, siquíatras i sicoanalistas tardías...
es en vano escurrirse camuflarse en las marañas de ah, la normalidad
(i santiaguársela bien a la memoria; no salpicarla/sela...)

la bestia IGNORA acabará por localizar nstras/vstras lóbregas toperas
invadirá i anegará sin asco los ominosos ─aunque ricos─ laberintos
de la libido imaginante aún no deshidratados-disecados-concentrados
i arrasará de vez con las ahora mohosas i raquíticas plazas, otrora
fuertes i abastados bastiones ─que lo fueron─ de las microcélulas de
inestables, inadaptados (e insolventes) que viajábamos-recorríamos
el pentagrama si nada sembrábamos nada recogeríamos nada seríamos

pero...
TODO BIEN -TODO EN ORDEN!, ya que, por fin, estamos cons-ti-tu-cio
-nal i correcta o muy bien menteabotonados, los pelos adheridos i confiados
en que "para garantizar a todos i cada uno la plena i/o absoluta vigencia i
continuidad" letal de los lucíferos-fascinantes-pirotécnicos Futuros de los
pasados prometidos, que desde luego sin duda por supuesto generarán más
MAS Futuros de Pasados Prometidos que desde luego sin duda por supuesto

seremos-seguiremos presos

si bien que HOY favorecidos con sorprendentes chismes electrónicos vivos
(que, sí, muerden); i 'eLLOS', las fauces entreabiertas i babeantes por grande
la responsabilidad histórica, procederán ávida i ferozmente a los etcéteras
de recolección, restauración i reimplantación monolítico-positivistas
de los encajes públicos i privados
de los encajes de ensueños ad aeternum

cinqmars paganninino scutulata
piombini mignonette lacis justis...

aleluya!
pisotearán nuestros anteojos de no ver-ver
confiscarán nuestras revistitas de cortes i costuras... imprudentes
procesarán a los mal vestidos portadores de virus mal vestidos

viva!
neocolonizarán todo!: las heridas íntimas; el óxido sutil
─la sed-el hígado-el ocaso-el silencio-las distancias

jubileo!
distorsión enemas paradigmáticos
anatema fierro expolio
genuflexión bochorno escarnio

bravo!, de pie!
la condenación está servida


en síntesis


eLLOS, los estrategas de la paranoia, en adelante: paranócratas
han reiniciado i/o multiplicado 'globalmente' las tareas gordas de
mierda mental
perforación e impermebilización de las masas, alternativa cuasiespi
ritual de fantasías
p/ una aurora Feliz 2000! de mafia total, mafias programadas, pluto
centralizadas
es decir oficialmente 'limpias', como las ropas, el ajuar de la nena
-novia, mi señora, el imaginante-masticable místico erótico popular
del Blanco Ideal!
i los Valores constitutivos... los privilegios T F P irreductibles...
=fobia permanente

...

verde?, el color de la esperanza...; el dólar
la aceituna verde; lorca, que la quería verde...

el azul...: del cielo los jazmines; la sangre
de las cracias; los nocturnos; el danubio...

rojo: el de la sangre de 'los otros'; marte
el fuego; el bochorno/ la vergüenza sinvergüenza

amarillo!... amarillo, YO te quiero
el de van gogh la lucidez de la locura el piro

el negro...

'98


DISCURSO POP PARA PRESENTAR MI CANDIDATURA

─a frank zappa─

compañeros!
cremayeras desesperanzadas
saltarines locos alegre muchachada
morenos melancólico-depresivos
para todos i cada uno
habrá flujos deliciosos
violación de orígenes
perversión entre las sombras

salud!, bienvenidos a “la realidad”

quedan todos invitados
ha estayado la flor
pronto estarán ustedes muertos cercenados
reventó la flor ha estayado entre mis piernas
cuatro tiros en el hígado
hedor
esquirlas en el comedor místico
orejas
agujeros i agujas!, mierda
aviesos moscardones que me han chupado
ahora huyen

hedor!
dedos que me inspiran desconfianza suma
cuelgan
penden
bajan por las escalinatas ruedan
tripas sobre el lecho nupcial
semen no
i el humo terminará por fumárselo todo
pero como las circunstancias se han tornado adversas queremos la paz, sí
i queremos a mi mamá e incluso les otorgaremos aumentos, AUUMENTOS
i pensiones a la estupidez i calditos i daremos la papa puré

(permiso, yaman a la puerta)
NO ATIENDAS!
puede ser la fantasía
pero si es la querida señora de al lado la vecina!
de visita sólo quiere estrangularte
denunciarte acuchiyarte
nada más amasijarte
para arroz con leche
para ir a jugar

prepararse para RATAPLÁN! para CRAC RATATATÁ BOM SOCK
ZAP televisarse videotizarse numerarse por la derecha… MARCH!
para que la patria gradecida BOING

paga tus impuestos CRASH
cuidado al cruzar la caye PLIN

de pie niños! PAF
no sea que tal vez atention OJO paso a nivel ZAP o curva ZUM
súbitamente…
así pues
VOTENME!


'72-'98


de Diez centavos de ira i otros etcéteras. Antología poética inédita

ARIEL WILLIAMS


La Verda del Perros

I

¡Señora Hundidora,
no me dejéi entre los perro!
Decil-le que eis cemelterio
de animale ladrido,
d´ unos muchacho peludoss
cuatro pata-pata-pata-pata
cola dientes.
Pálida Señora Hundidora,
non me visité tampoco,
tu presencia tan fría en un suenio:
éste era el amargo, de la malinconía
et todas sus señoras grises
que vienen tomar té en otoño.
Era éste, el decúbito de la pensadera,
la historia secreta de los orines
dentrol decir.


V

C´est un sennore que renace
qando il vento expande et desarrima
as suas capas profondas del aullare.
El Pensadito de las Perra Hundez.
C´est un sennore en las duermevela
tomando un vino cerca de la enfermedad
(et del su baboso rostro en palidez);
un seniore de las tan manos blancas,
traslúcidas,
de los tan dedos finos,
tan líquidos.
Todo pensamiento con perros
que huyen de la babas enferma,
que aúllan de la que babeás en to tu rostro
y venís de lo más homdo del peludo
Bubón,
ése que tiene adentro a su señora
Oligofrenia.

Don´ t líquida (baba) la pensare, Pensadito,
hundí-lo, má bien,
en la carne de la sí,
ésa que parece nel vïno
en algunas noche ventosa.



IV

: (
Hay unos punto, afuera del paréntesi,
que te está mirando : (
ayí era tu sueño,
ayí era el silencio de tus noche
y de tus día con la pierna izquierda.
A tus suenio, quera como un cuerpo de aguas,
se le salieron las niñas de la córnea
y ahora andaban traviesas
golpeando al humor vítreo conlopúneo
y rasguneando (escalofrío) a los soniados;
y soñates todas las nínea que te faltaron
(y etaban afuera en la madrugada)
detrás de las coales había padre salvage.

El humor quería dormirs (malhumor)
y llamó al salvage a que comiera.



V

Hay come-hombre en algún lugar
del espesura del dream.
Hay quiene sueñas ser comido
y no lencontrá lugare scondido
ande seal núcleo de los diente.
Muerde-muerde en la dolorida.
Diente y estómago blanco.

Hay uno que murió de mala suerte,
éste o aquél soñabas tanto con selvas,
que dentre árbol-árbol le salió el guión
de la morida,
y netoce lo vinieron ver algunos come-honvre
y le dijeron ñam.
Fue áhi que al devorao lo llamaron Glup
y lo santificaron pa que viniera de recuerdo y rezo
en los día de morfi:
los día de sanglú.


de Conurbano sur, Editorial Limón, Neuquén-Buenos Aires, 2005

miércoles, 21 de marzo de 2007

GRACIELA CROS: "Algo se quiebra, se diluye o rompe cuando hay sólo artificio, cuando el poeta sabe que eso que dice no sangra".


Carlos Casares, Buenos Aires, 1945. Publicó, entre otros, los siguientes libros de poesía: Pares Partes (Ediciones de la Flor, 1985); Flor Azteca (Ediciones del Dock, Colección “El mono hablador” dirigida por Joaquín O. Giannuzzi, 1991); Decimos (Ediciones Bariloche, co-autoría, 1992); La escena imperfecta (Ediciones Último Reino, 1996); Urca (Editorial Libros de Tierra Firme, Colección “Todos bailan” dirigida por José Luis Mangieri,1999); Cordelia en Guatemala (Editorial Siesta, 2001); como antóloga preparó Marcas en el tránsito, Antología de Poetas Jóvenes de Bariloche (Selección y prólogo, Ediciones Último Reino,1995). En 1988 obtuvo el premio Beca Externa (Investigación/Cuba) del Fondo Nacional de las Artes. En 1992 ganó el Primer Premio de Poesía en el Concurso de la Fundación del Banco Neuquén y la Subsecretaría de Cultura del Neuquén; en 1994 resultó finalista en el Premio de Poesía de la Casa de las Américas, Cuba, y recibió el Primer Premio del Salón del Poema Ilustrado de Bariloche; en 1995 el Primer Premio de Poesía del XVIII Encuentro de Escritores Patagónicos (Pto. Madryn, Chubut); en 1998 el Primer Premio de Poesía Corona del Eisteddfod del Festival Galés de Arte Eisteddfod del Chubut. En el año 2000 su novela Muere más tarde (Editorial Colihue, 2004) mereció el Primer Premio de la Secretaría de Cultura de la Nación por la Región Patagónica. En el 2003 la Compañía de Sonidos Superpatria, discográfica de Bariloche, editó el disco compacto “Cordelia en Guatemala / Poemas leidos por su autora” , donde lee poemas del libro homónimo y del inédito Libro de Boock. Son numerosos los recitales de poesía que ha hecho acompañada por músicos y actores. También ha sido invitada a leer sus obras en festivales internacionales de poesía dentro y fuera del país. Vive en San Carlos de Bariloche desde 1971 y coordina Talleres de Literatura y Escritura Creativa.

EL POETA COMO CAJA DE RESONANCIA, ESPONJA, MÁQUINA DE CULTURA

Graciela Cros es una escritora que se ha formado a contrapelo de lo que se considera una posición cultural heredada. El capital simbólico acumulado se debe a su esfuerzo y el empeño puesto en la lectura. Escribe más allá de la "obligatoriedad del coirón" pero por eso no deja de ser una referente de la producción literaria patagónica, al contrario, es una de las voces que apuntala una diversidad poética y que se destaca en ese sustancioso cruce de generaciones que se está dando en estos momentos en el sur argentino. La poeta y ensayista española Concha García en la recientemente editada Antología de poesía de la Patagonia remarca la misma idea en el prólogo y señala de que "existen y se concatenan diversas estéticas y generaciones"; también acentúa que sobresalen en ese corpus dos vertientes: la autorreferencia y el paisaje. En la poética de Graciela Cros se hallan estos indicios así como otros, incluso en sus apreciaciones sobre la práctica poética muestra un poco la caja de herramientas que utiliza para construir su producción literaria. Así como hablaba de una diversidad de discursos poéticos en la patagonia teniendo en cuenta los diferentes textos que la conforman y que identifican a cada uno de sus autores, es interesante hacer una lectura detallada de la escritura de Cros, porque su obra contiene una sugerente variabilidad, un movimiento que centrífuga y diluye la divisoria de géneros, sostenida en los precisos montajes que realiza de los elementos que fundan y constituyen el artificio literario.
En un reportaje que me concediera para la revista Museo Salvaje explica: "Yo ya tengo un primer desplazamiento que opera como exilio y extranjería en mi imaginario y aparece muy fuertemente en mis dos últimas obras de poesía, Cordelia en Guatemala y Libro de Boock, aunque ya se anuncia en la anterior Urca. [...] Creo que sí, que estas mudanzas o inconstancias existenciales, tal vez a medias involuntarias, me reinstalan en la extranjería, como yo la llamo, y definen uno de los tópicos más presentes en mi poética"; frente a otra pregunta responde "la poesía se escribe con el oído", esa formulación en donde la escritura confabula, absorbe y mezcla la filiación paterna y el dialecto materno se prolonga en la constitución del texto como acontecimiento, donde la resonancia de lo oral muta en signo y símbolo, o sea literatura, y ese pasaje de lo oral a la escritura denota o, por qué no, connota esa condición extranjera del escritor. Por lo tanto en ese trabajo se inventará un decir, un fraseo propio, en diálogo siempre con los otros textos, desde ya, pero ese estilo exige inventarse un decir, destrozar una lengua, y desde ese lugar re-armar con la propia cosmovisión del mundo otra constelación para que se sume al universo de la literatura. El filósofo Gilles Deleuze refiere: "Las obras maestras de la literatura forman siempre una suerte de lengua extranjera en la lengua en la que fueron escritas, ¿qué aire de locura, qué soplo psicótico, atraviesa de tal modo el lenguaje? Un gran escritor es siempre como un extranjero en la lengua en que se expresa, aun si es su lengua natal. En el límite, toma sus fuerzas de una muda minoría desconocida, que no le pertenece sino a él. Es un extranjero en su propia lengua: no mezcla otra lengua con su lengua, labra en su lengua una lengua extranjera no preexistente. Hace gritar, hace tartamudear, balbucear, susurrar la lengua en sí misma." Agrego unas líneas de Cros a modo de ejemplo entre varios posibles: "...Hablo en dialecto sudaqués y la gente me encuentra pintoresca Soy monolingüe sudaca argento patagónica mapuche..."
También es necesario resaltar el ejercicio constante que realiza Graciela Cros sobre y dentro del lenguaje-objeto, en la amplitud del vocabulario que utiliza, la tipografía, la disposición del poema en la hoja o el minúsculo diseño del libro Cordelia en Guatemala publicado por la editorial Siesta de Buenos Aires que, por sus características peculiares, se puede considerar como un bello artefacto cultural. Tampoco me quisiera olvidar de resaltar la presencia de recursos estilísticos como la intertextualidad o la parodia.
Otra cosa que debo destacar es su reflexión teórica respecto al oficio de escritor, y ella misma arriesga: "La poesía sucede de una vez y para siempre, su devenir es constante. El poema sigue hablando y uno debe responder a ese llamado, esa propuesta de diálogo. El poema necesario nunca enmudece." [...] "Me gusta el poeta que pone el cuerpo. Que pone el propio cuerpo al cuerpo del poema. Cuando digo el cuerpo digo la voz. La voz del poeta sostiene los versos." Y para ir cerrando me gustaría asociar lo antedicho con otras palabras de un ensayo de Roland Barthes donde dice "escribir es dejar que otros cierren por sí mismos la propia palabra de uno...".



ENTREVISTA

—M.S: Entre tus obras se encuentran libros de poesía y narrativa, ¿qué diferencias encontrarías entre esas dos formas de manifestación que tiene la palabra?

—G.C.: Me he ocupado expresamente, sobre todo en esa obra de tesis encubierta que es Cordelia en Guatemala, de dejar en claro que no creo en la divisoria de géneros. Mis poemas son narrativos, novelas en verso; cuentan historias, presentan personajes, ficcionalizan a la manera de la prosa de invención. Pero es cierto que al escribir una novela se ponen en juego cosas diferentes, mecanismos de escritura o recursos estilísticos que en poesía pesan menos. Uno de los más notables es el manejo del tono. ¿Cómo mantener el tono de la historia que se cuenta a lo largo de 200 ó 300 páginas que a uno le llevan 2, 3 ó 4 años escribir? Es algo realmente difícil y al mismo tiempo apasionante. Es una prueba de fuego para el escritor, perseverar en su determinación a través del tiempo. Con la novela se activan juegos de opuestos, antinomias: hay que ser joven para dedicarle tanto tiempo y energía a ese trabajo de pico y pala, y a la vez hay que poseer una suerte de peculiar madurez para escribir lo que se escribe. Creo que era Olga Orozco la que decía, en su madurez, que ya no leía novelas porque le demandaban mucho tiempo y cuando uno tenía frente a sí la pared de la recta final no podía darse el lujo de derrocharlo. A mí, la escritura de la novela Muere más tarde me tragó, me sacó del mundo cotidiano y resultó muy complejo continuar con mi vida real, por llamarla de algún modo, estando tan involucrada, tan comprometida con esa vida ficcional. En mi novela la protagonista es una escritora (no imagino qué otra cosa podría haber sido intoxicada por la literatura como está, a la manera de Emma Bovary o Don Quijote) de la que no se dice el nombre a lo largo de todo el libro. En el último capítulo, otro personaje la nombra por el apellido y la llama Cros, mi apellido. Jugué esa carta. Que el lector se quedara pensando que es la novelista de apellido Cros es la que firma la novela que está leyendo. Ese juego de espejos ambiguos es la literatura. Quiero decir, la que a mí me gusta, la que a mí se me da. Trabajé mucho en la estructura, en la ingeniería del texto. Es una historia circular: el primer capítulo es igual al último, como una serpiente que se muerde la cola. Y también es un juego de cajas chinas, hay una novela dentro de otra que a su vez contiene otra. Un montaje literario con trama policial y patagónica. Literatura sobre literatura, tomo al gran escritor uruguayo Juan Carlos Onetti y su novela La vida breve como bastidor sobre el cual tejer la historia teñida por la historia e ese momento, tanto en Bariloche como en la Argentina. Yo siento que la escribí como poeta en tanto me detuve en cada palabra, cada frase, cada párrafo, cada comienzo y final de capítulo, cada título, con la obsesiva morosidad del poeta frente al poema. Y también siento que esa larga práctica de escritura enriqueció mis herramientas expresivas como poeta.

—Y acá vamos un poco más lejos si querés, hablábamos de la palabra escrita en la pregunta anterior, pero sabemos que en un principio la poesía, los mitos, las leyendas eran orales, justamente, parte de tu escritura aborda y repone ese carácter inicial del “nombrar del hombre”, incluso has llevado adelante proyectos con músicos y grabado poesía, ¿qué diferencia hallarías entre la manifestación oral del poema y la lectura silenciosa del libro que se corresponde con la modernidad?

—Me gusta el poeta que pone el cuerpo. Que pone el propio cuerpo al cuerpo del poema. Cuando digo el cuerpo, digo la voz. La voz del poeta sostiene los versos. Hay que pararse delante de un auditorio y decir lo que uno ha escrito en soledad, poner el cuerpo como andamio del poema. Es un control de lo genuino, lo verdadero de uno y del poema. Yo no puedo leer textos delante del público si no creo profundamente en ellos, en su “verdad”, si no los siento auténticos. Algo se quiebra, se diluye o rompe cuando hay sólo artificio, cuando el poeta sabe que eso que dice no sangra. Joaquín Giannuzzi decía que mucha de la poesía actual no sangra. Pienso lo mismo. Y en la lectura pública del poema esto se patentiza. Uno queda al descubierto. Bioy decía irónicamente y supongo, apuntando a varios blancos: “hay que escuchar lo que uno escribe”, y Borges repetía “si suena bien, está bien”. La poesía se escribe con el oído. Es música y la oralidad es la plataforma de lanzamiento. Cuando uno corrige debe decir los versos en voz alta, lo recomiendo siempre en mis talleres. Incluso hay correcciones automáticas que en la lectura uno hace sin proponérselo, esas valen, es la música interna del poema la que decide. A mí me pasa esto de ir corrigiendo en las lecturas públicas, voy diciendo el poema y va saltando el ripio, lo que sobra. Nunca desoigo lo que me dicen estas relecturas públicas que, en rigor, son revisiones del texto. Sigo corrigiendo mis poemas en todos los libros ya publicados. La poesía sucede de una vez y para siempre, su devenir es constante. El poema sigue hablando y uno debe responder a ese llamado, esa propuesta de diálogo. El poema necesario nunca enmudece.

—¿Existirían para vos determinantes geográficas, históricas, culturales en la elaboración de una obra? O la creatividad echa mano a toda las herramientas para poder manifestarse...

—Que la creatividad echa mano a todas las herramientas que estén a su alcance para realizarse, no me cabe duda, en eso radica su extraordinario prodigio. Lo demás, la incidencia o presencia de coordenadas geográficas, históricas y culturales se revela en la arbitraria subjetividad del poeta, felizmente es él quien decide. No hay que caer bajo “la obligatoriedad del coirón”, por decirlo de algún modo un poco insolente; quiero decir, la imponente majestad del ambiente patagónico y sus implicancias, desde sensoriales hasta metafísicas pueden estar presentes en la obra sin estarlo de un modo explícito; a mí me parece que nosotros, los patagónicos, deberíamos prestar especial atención al cliché del facilismo paisajista, a cierto color regional, de postal, turístico, que algunos lectores esperan y hasta exigen encontrar, por eso digo lo del coirón obligatorio. No creo que no se pueda trabajar en eso, sí, pero con la honestidad y el compromiso de estar humanamente en el vasto mundo siendo quien uno es. La definición de metáfora es clara en ese sentido, dice “tropo que consiste en trasladar el sentido recto de las voces a otro figurado, en virtud de una comparación tácita”. Cuando yo digo Urca, barrio de Río de Janeiro, Brasil, puedo estar diciendo Melipal, barrio de Bariloche, Argentina. Cuando digo Cordelia en Guatemala puedo estar diciendo Graciela Cros en Patagonia.

(Fragmento de entrevista publicada en revista Museo Salvaje N° 16, invierno de 2005, Santa Rosa, La Pampa).

ANTOLOGÍA POÉTICA
“Ciudad / Náufragos”

A esta ciudad con un puerto sin muelles llegan cientos de náufragos
agotados por temporales de incredulidad y falta de confianza.
Largos días en el mar han vuelto azules sus ojos y si se les pregunta
ellos niegan con fervor esa condición. No quieren admitir señales del pasado.
Buscan aquí lo que no hallaron en el Norte pero éste tampoco es el Sur
ni el Este ni el Oeste. Y aunque ellos lo saben prefieren mantener una ilusión.
Hay piratas y mercaderes. Esclavos y terratenientes. Cerdos y peces.
Nada es igual y todo se parece. De sucesivos naufragios han aprendido
y con un banco en la plaza y algo para leer suelen sentirse bien.

“Visita guiada al cráter”

En el Alto hay un volcán caliente que ofrece a los curiosos (viajeros y locales)
una experiencia única en el nuevo turismo de aventura: pelear la sobrevida
en un inmenso cráter con gavilanes, buitres y otras calificadas bestias de rapiña.
Se organizan visitas a este exclusivo centro este circo romano este lugar desesperado
por ahora bajo control.

de Flor azteca, 1991



“Geishas”

I

¿Cuándo llegaremos a Hollywood?
interroga la geisha imprudente
y se estremece el raso de su traje.

¿Acaso buscas revolotear de hadas,
lloviznar de magnolias, ser feliz para siempre
como quieren los niños?
No es así, le digo, no lo creas.
Esa colina no existe.
Aquí sólo hay arena.

Abre tu corazón como abanico y siéntate
a celebrar los brotes del desierto.
No hay otra cosa.
La luz
y estas maripositas en el viento.


VIII

Tiembla su corazón de pájaro
detrás de la brillante vestidura.
¿Cuán importante es?
pregunto a la geisha amenazada.
Esa puerta cerró.
El hombre, al otro lado, no te oye.
El hombre, al otro lado, tiene la llave
que anhelas.
¿Cuán importante es?
No te detengas frente a una puerta clausurada.
Aprende a confiar en la zozobra del propio movimiento.
No es él, al otro lado, no lo es.
Es tu temblor el que amenaza.

de La escena imperfecta, 1996



Siete ángeles españoles

X

Sin embargo
no sé
si lo conozco
suficiente
Él
se empeña
en mostrar
uno
que sospecho
no es
para el resto
─digamos
lo que está afuera del jardín
y la casa─
donde yo
no soy
la que es
para el resto


como Virginia Wolf cuando admite: “Amar la convierte a una en un ser solitario” de “Siete ángeles españoles” en Urca, 1999




Urca*

-ch-

El silencio, tormenta del pasado, botín de incertidumbre,
expande su contorno al revés de la lluvia que
en Urca
se retrae
Ni sonar de teléfono ni puño que a la puerta golpee
ni carta con vistosas estampillas de una ciudad al sur
Curiosa caja china de mudez mercenaria:
con ojos de muaré alguien vigila
y en el silencio oculta
lo robado
En su destierro
el niño se busca en el cristal y nada advierte
La sed lo lleva al agua real
LA SANTA LECHE ANHELA


-e-

Alcione Clara Milton Caetano Chico María Ney
Cometas de materia luminosa
Terciopelo de Río
Suavidades en la estrellada noche
donde rueda
la falsa biografía del cautivo
Y el mar
el mar con su corona única
para sobrevivir al simulacro
en los Jardines de Urca
de Urca, 1999 *Barrio de Río de Janeiro


Diálogo con el celta
“Oficio”

De su padre había aprendido
A distinguir el fuego y la ceniza

De mí
No sé qué
Aprendía

Yo escribía versos
Azar que a algunos pocos
Convierte en poetas

Él me animaba indulgente, afable:

A escribir, a escribir, eso me gusta.

de “Diálogo con el Celta”, en Urca, 1999



Cordelia en Guatemala

“Se habla de las palabras”

Quiso Cordelia dejar de ser una

EXTRANJERA

Fumó en K’iché’, en kaq’chikel, en
tz’utuhil, en mam, en 21 lenguas
cantarinas:

─Todavía no digo la palabra que es mía

Fumó la hija fiel
La perla sentimental
La malquerida del Rey Lear

Fumó para saber:
─También anhelo una palabra predilecta
pero sin patria

¿Cómo he de tenerla?

Fumó para saber:

─También yo quiero mi cayuco, como el Viejo
Noé, como mi amado Cara de Caballo

Fundacional tenía el ánima y quiso
aprovecharlo

Cruzó portales perfumados, vereditas alegres
Atravesó las milpas, los manglares
Comió higos silvestres, aguacates y mangos
Sol de Panajachel, rogó Cordelia, Luna de Sololá
Brisa de Chuchumatán

Vengan conmigo a bordo del Pequod
he fabricado

MI ARTEFACTO

Como el V iejo Noé, como mi amado Cara de
Caballo, ahora tengo mi cayuco:

¡VENGAN A BORDO, HICE TRAER EL
CLAVICORDIO!

ENTERRÉ A MI PADRE
(Le han puesto un número, es el 1160)

NO TENGO PATRIA

OLVIDÉ LA INFANCIA

La muerte me visita porque soy

EXTRANJERA

Porque aún

NO DIGO

MI PALABRA


Aquí
Donde no soy quien era
No soy más que un nombre, un sonido

ESCUCHEN

SUENA ASÍ:

COR – DE – LIA

Aquí
Donde no soy quien era
No soy más que una idea, un concepto

ESCUCHEN

SUENA ASÍ:

COR – DE – LIA

De este más allá en el que soy

LA EXTRANJERA

Debo hacer mi más acá

Reunir astillas, briznas de Cordelia

¿ESTO ME HA SIDO DADO
O
SOY YO QUIEN LO CREA?


de Cordelia en Guatemala, 2001




“Aves”

7

Soy una dama asimétrica
que paga con dolor
la sumisión de sus vértebras

Soy una Garza Blanca una Bandurria Mora
una Cachaña en bandada que vuela cara al viento

Hablo en dialecto sudaqués
y la gente me encuentra pintoresca

Soy monolingüe sudaca argentino-patagónica mapuche

En otra vida fui consejera espiritual
luchadora en fango gimnasta olímpica
gata de casa de escritor mujer africana lapidada

En ésta
soy lenta
como semilla da bambú

Los impacientes no me soportan

Ignoro si sembré lo que esperaba cosechar
Ignoro si pretendo cosechar lo que nunca sembré

Soy un personaje de Ficción que escribe una novela
en la que hay un personaje de Ficción que escribe una novela
y así hasta aburrir

Si me lo pide el editor
agrego o quito
un Capítulo

Éste es mi sino.

de Libro de Boock, 2004



“La parte más negra”

Un día aparece y uno siente que todo terminó.
Se pudo fingir hasta ese momento pero ya no podrá hacerlo
ni por un segundo más.
No es una mancha que se expande.
Un gas que asfixia.
Es una sensación de luz cortada.
No quedan huellas.
Uno no sabe quién es ni dónde está.
Te arrancan los ojos, te cortan la lengua, te tapan los oídos, te despellejan vivo.
No hay referencias en ese vacío.
Al rato, como si alguien encendiera la luz,
la parte más negra se esconde, es decir, adelgaza
tanto como para hacernos creer
que desapareció.
Los que estamos en el ajo
sabemos que esto no ocurre.
Una vez que se presenta nunca más deja de hacerlo.
Esto pasa de vez en cuando, por eso vuelven a aumentarme la dosis.
Si no, la parte más negra se descuelga como arañita laboriosa
y eso, aquí, es difícil de llevar.
Inédito, 2005

viernes, 9 de febrero de 2007

POESÍA DE LA PATAGONIA por Sergio De Matteo

"La Patagonia, cualesquiera sean los límites del territorio al que se le adjudica ese nombre, ha sido desde su primera inscripción en las narrativas de viaje una zona maneable para el imaginario europeo primero y el criollo después".
Ernesto Livon-Grosman


El territorio patagónico obsesionó desde su descubrimiento a los adelantados y viajeros que fueron volcando en sus crónicas y relatos las primeras impresiones de dicha inmensidad, ante todo se destaca una amplitud sostenida desde los márgenes, por que de un lado se encuentra delimitada por las cordilleras y del otro hostigada constantemente por el oleaje del mar; la patagonia en su centro es una extensión que muchos han equiparado a la nada y el vacío en el proceso de escritura (tanto fuera y dentro de la página también se halla una variabilidad extrema de paisajes). Esa es la sensación que transmite al observarla a vista de hombre, también al decodificarla desde los textos, es que el imaginario tanto de los europeos y de los criollos impuso un a priori para aquél que se acerca por primera vez a una región mitificada desde sus inicios. En la mirada convergen la plenitud y el vacío que cala el espíritu con el peso de la distancia, con una infinita lejanía.
En esta selección se articulan escrituras que marcan y refieren los múltiples matices de un espacio que en poco tiempo —leyendo desde una perspectiva occidental— ha contribuido con el soporte raigal para fundar una cultura fuerte, variada, representativa ante el mundo, pero sin embargo si se apela a una búsqueda más amplia, exhaustiva y sin recortes aflora de inmediato una historia multicultural legendaria —la que fuera iniciada por sus pobladores originarios—, incluso en esta observación pueden indicarse las vinculaciones entre las diferentes etnias indígenas que ocupaban el territorio, en su mayoría nómades, y que no sólo recorrían la patagonia argentina sino que estaban constantemente comunicados con sus pares chilenos, las rastrilladas son el testimonio de ese movimiento, intercambio y lucha. Si el malestar se lo quiere llevar a otro nivel haciendo hablar a las "lenguas" subalternas ante las que impone sus condiciones la hegemonía, entonces bajo esta opción también se debe incorporar la poesía gaélica, la cual no se ha dejado de escribir desde la llegada de los inmigrantes de esa región europea e incluso se sostiene desde hace mucho tiempo una justa literaria en donde se entrega el Premio de Poesía Corona Eisteddfod del Festival Galés de Arte Eisteddfod de Chubut —tanto en lengua gaélica como en española—, con estas acotaciones pertinentes a la conformación del campo literario patagónico se habrá logrado la muestra de una tradición más que rica, múltiple y arcaica, sustentada además por la calidad y experiencia de sus primeros poetas que, sin duda, son el sustrato con que se enriquecen las formaciones emergentes que cruzan y nombran al territorio patagónico con sus palabras y voces.

II

"Yo hablo solo en mi soledad, me contesto a mí mismo;
sólo yo he quedado en pie, sin ningún sostén".
Fragmento de poesía araucana

En la poética de varios autores patagónicos existe un sema que se acentúa entre otros, reiterándose en varios de sus libros: viaje (con sus asociaciones directas: camino, ruta, movimiento, excursión, etc.). En los textos de los autores patagónicos se presenta ─según mi visión─ una insistente necesidad de escribir sobre el viaje, es decir, ese elemento se constituye en un "recurso discursivo" en varias obras de escritores del sur.
Es interesante y sugestivo el hecho porque parte de los últimos "territorios" que se incorporan a la Nación han sido conocidos inicialmente por los libros de informantes, relatos de viaje, crónicas, etc., y si se buscan los otros libros fundantes en los que se asienta la literatura argentina, se tiene al: Facundo y Viajes, de Sarmiento, Martín Fierro, de José Hernández, o Una excursión a los indios ranqueles, de Lucio V. Mansilla, por nombrar algunos. El crítico uruguayo Fernando Ainsa subraya:
"En el caso de la identidad de América Latina la función del viaje no sólo ha sido ‘fundacional’ (conquista, colonización y progresivas inmigraciones), sino constitutiva de su organicidad".

Bajo esta óptica debemos retrotraernos a esos primeros indicios en donde se fueron articulando los textos de la realidad de un territorio casi desconocido, textos acumulativos de informes e intereses científicos y militares, de imaginación y, también, subjetividad; todos confluyendo en pos de la construcción del espacio patagónico. El texto El otro lado de los viajes, de Rodolfo Casamiquela, permite realizar un amplio y preciso recorrido para conocer el poblamiento del territorio patagónico y la construcción de los relatos desde diferentes esferas, orquestados, justamente, por la hegemonía sociocultural. Al comienzo problematiza ─aclarando─ el origen de la denominación de Patagonia, para luego ir mostrando los procesos metamórficos de las razas primigenias y sus habitus. Aparte de la información vital de los pobladores autóctonos de la región, son muy reveladoras las múltiples referencias a los interminables viajeros allegados a estas tierras con distintos motivos. En la trama del texto se articulan datos sobre los colonizadores, jesuitas, científicos, comerciantes, escritores, etc., que cruzaron por la patagonia y sus aguas y, además, acuñaron las primeras letras sobre sus avistajes y vivencias. Nombro algunos (y se sopesará su huella en la historia), Vespucio, Pigafetta, Magallanes, Elcano, Francisco de Viedma, Mascardi, Falkner, D’Orbigny, Darwin, Fitz Roy, Francis Drake (el pirata), Giglioni, Fagnano, Moreno, Ameghino…, sin duda un heterogéneo mosaico de procedencias, raleas y realezas (como la de Tounens, "Emperador de Araucanía y Patagonia"): a grosso modo se suceden y yuxtaponen españoles, ingleses, galeses, franceses, italianos e, inclusive, holandeses.

Es posible que el movimiento inserto en la productividad textual de los poetas patagónicos responda a un modo de ver y contrarrestar la realidad objetivada en la distancia predominante de la región. Extensión que abarca diversas conformaciones geológicas: valles, estepas, desiertos, bosques, montañas, glaciares, lagos, mares, islas y en medio (o dentro de ellos) conviviendo los "otros paisajes ordenados" por la mano humana. En ese sentido muy preciso es el síntoma expuesto por el poeta Ricardo Costa:

"En la Patagonia se presiente la inmensidad del paisaje, la naturaleza hostil y las distancias encubren un vacío imponente, una nada, un kaos que urge callar para que no nos silencie. De allí que una de las formas más espontáneas de contrarrestar ese abismo sea edificando a través de la palabra, a través del lenguaje poético".

Observación que amplia Costa en una entrevista concedida al programa radial "Con esta boca, en este mundo" y resume:

"Creo que el resultado de este paisaje patagónico es esa sensación de la nada y del vacío que te refleja un elemento que es fundamental en el paisaje patagónico. Tal vez ─digamos─ el colectivo imaginario cuando dice "patagonia" puede ser que apunten más a lo cordillerano, a las riquezas paisajísticas [...] en realidad el protagonista del paisaje patagónico es la estepa, es la estepa patagónica que es el desierto y lo que trae consigo, que es la distancia. Y ese recorrer distancia, ese tiempo que nunca pasa, es un excelente provocador de la reflexión, de la contemplación y del silencio".


Y Cristian Aliaga en un reportaje, acorde a esas vivencias del espacio patagónico, afirma:
"La Patagonia es tiempo, es caminar y no llegar nunca, es tratar de apropiarse de esa distancia y verse sometido a sí mismo".
La literatura vendría a representar una especie de camino (uno de los tantos posibles dentro de las distintas practicas discursivas) en que se indican y evidencian las características de un territorio ─tanto para resaltar o relegar sus particularidades─; en este caso, emerge un terruño signado por inmensas lejanías donde el habitante ha tenido que sobreponerse a esas dificultades para que no afecte las relaciones interpersonales, impidiéndole a sus interlocutores sostener un vínculo más allá de las publicaciones, las cartas, el teléfono o el e-mail. Entonces, el texto (el viaje) ocuparía el espacio (sólo una parte) de esa topología inconmensurable de la Patagonia, el lugar del diálogo en donde se bosqueja el claroscuro de la memoria, donde se cuenta la historia, el mundo cribado por cada una de las mirada




ANTOLOGÍA

Cristian Aliaga (Chubut)



Nació en Darregueira, Provincia de Buenos Aires, en 1962. Como poeta publicó los libros Lejía (1988), No es el aura de Kant (1992), El pasto azul (1996), Estancia la Adivinación (1998), Estrellas en el vidrio. Antología personal (2002). Es autor del libro de relatos Música desconocida para viajes (2002). Compiló la antología Sur del mundo, narradores de la Patagonia (1992), Comodoro Rivadavia, años de imagen. Fotografía 1900-1940 (1994), Patagónicos. Narradores del país austral (1997) y Los mejores relatos de la Patagonia. De Verne a Bayer (1998); los dos últimos en colaboración con María Eugenia Correas. En el libro editado en Francia: Patagonia: terrain vague de l’utopie se incluyó su texto "Viaje interior por los márgenes de la Patagonia Austral". Entre otros galardones recibió el Primer Premio Regional de Literatura "30 Aniversario del Fondo Nacional de las Artes" y el Premio "David Aracena" al mejor autor patagónico editado en 1988. También obtuvo premios de la Secretaría de Cultura de la Nación y becas y subsidios de la Fundación Antorchas y el FNA.
Catedrático y periodista de prensa, radio y televisión, asistió al Taller de la Fundación para un Nuevo Periodismo que dirige el escritor colombiano Gabriel García Márquez y fundó la Editorial Universitaria de la Patagonia. Fue responsable de "Confines", suplemento cultural del diario El Patagónico (Comodoro Rivadavia), integra el Consejo de redacción de la revista Último Reino. Dirigió la revista on line Revuelto Magallanes y fundó, además, la Editorial Revuelto Magallanes. Reside en Lago Puelo (Chubut), donde lleva adelante el proyecto cultural Residencia Hudson.

"Alba en La Adivinación"


La imagen fugaz de una liebre de orejas cortas
precede al golpe. El espejo refleja apenas una man-
cha oscura contra el pavimento y un pedazo de piel
ocre que ondea como banderín sobre la ruta.
Devueltos al campo, la mente oscila entre la
imagen de un horizonte devastado -los alambres
afilados por la escarcha, molinos que elevan el
agua para los bebederos solitarios, la raya
blanca que se interrumpe, se hace plena y
vuelve a interrumpirse- y la somnolencia de
nuestro destino. Hay un destino que
atraviesa el horizonte de la Patagonia,
pero la verdad sigue estando más allá,
inalcanzable para cualquiera que
apriete un acelerador ingenuamente en
el camino; bajo una descarada luna
que ilumina todo, hasta lo que no
queremos mirar.


de Estancia La Adivinación, 1998



Liliana Ancalao


Nació en Comodoro Rivadavia (Chubut) en 1962. Su nombre Liliana tiene origen latino y es una flor blanca, lirio; el apellido, Ancalao, es mapuche y significa "en el medio del lago". Es profesora en Letras y poeta. Descendientes de mapuches, pertenece a la comunidad Ñankulawen. Ha publicado Tejido con lana cruda (Edición de Autor, Comodoro Rivadavia, 2001).

"Feichi lali müllen ñi nontual katrütuleufün"
Lali nien ñi femagel katrütuleufün
Chem trewa ngiyulaenew, nielan trewa
Trongli trewa nümüalu ñi llükanten
amuay ina inche
Kushe mülleay nontuwe mew
Eluafiñ epu llanka
ñi nontuaetew
Ti pu kura folilentuel
ñi kütikun mew
ñi pütra mew
ifümüchikekura kutranpiwkelelu
wirarün pepi wirarünoel
feichi ñi pu nge yifüingu
ka inche koilatufun ñi mongen
Elutukuafiñ tüfa
yom nielaay chem no rume
Mupiñ kechi pu külleñu
pepi pelafilu ñi llumümel ta ti mongen
amulu
pu alwe ñi furi mew
kintualu pu düwen
pu lalün
pu metawe
pu tapül
falilulüay kushe ?
Prayu ñi trewa iñchiu
nontuwe pinguzay rupanantü
ngulu mew
Fentepuyu
Müley ñi müleael ñi pichilamngen tie mew
müley ñi müleael
ti lan pepi ngelay kiñe chem no rume ti kiñeishim
ney wiri kütral
Fey nieay pu pefalañken pu nge mew
yom pu refnge
kintuayngu inche mew
entuenew pu wayun
kolotuwüenew ti pu changüll mew
kiñe choikepünon
üiay kütral wente kallfükekura
winüngkü piwketuyu
mollfün mew inche ñi lamngen wiriay
kiñe kultrun ankawenu
Feymew kimlayan
kiñe kawellungeli
ka kiñe neyüngeli
kurufngele kiñe trutruka
tripaayu wirafülu
püdümlu leufü ñi puwangelen
ka awün mew
kimuan kiñetu
chem ngey ngelu kiñe kona leflu kiungen lan mew
chem perimontu iüfueyew
Wiñoyu mallin mew
kütral mew niey ti che
pu kuyulchalla ka küyen
pu Alamo ñi filltapül wilüfülu
Feymew konümpafiñ
fentren kamapu
latuan
pu barrio rukawe
tremlu uyülonkon mew
waria afpun mapu mew
pu nylonwallka ka pu wangelen tie mew
pu cable kompuchepelomtuwe

* * *

"Cuando me muera deberé cruzar el río"
Cuando me muera deberé cruzar el río
Qué perro hará de guía si no tengo
un perro flaco que olerá mi cobardía
irá a mi lado
Y estará la vieja en la balsa
Le entregaré dos llankas
para que me cruce
Las piedras arrancadas de cuajo
de mi garganta
de mi estómago
crecidas en los dolores
en los gritos que no pude gritar
cuando se agrandaban mis ojos
y hacía que vivía
Entregaré esas piedras
y no habrá más
seguro lágrimas
porque no pude encontrarle el secreto a esta vida
porque me fui
detrás de los fantasmas
buscando tramas
y arañas
y cántaros
y hojas
reconocerá la vieja su valor?
Subiremos con mi perro
La balsa se deslizará en la tarde
hacia el oeste
Arribaremos
Y tiene que estar allí mi hermana menor
tiene que estar
no puede ser la muerte una nada para un pájaro
para quien ha pintado con pinceles el fuego
Ella tendrá cicatrices visibles en los ojos
sus ojos más certeros aún
hurgarán en mí
hasta sacarme las espinas
me dibujará el rostro con sus dedos
una huella de choique
arderá el fuego sobre piedras azules
comeremos corazones palpitantes
y mi hermana pintará un kultrun en el aire
con la sangre
Después no sabré
si soy un caballo
a un resuello
si es el viento una trutruka
y saldremos galopando
a desparramar las estrellas del río
y en el movimiento circular
sabré de una vez
qué es ser un guerrero que corre libre hacia la muerte
qué visiones lo ardían
Regresaremos al mallín
y habrá la gente alrededor del fuego
Entonces me recordaré
de ellos tan lejos
y moriré de nuevo
de los barrios planes de vivienda
creciendo en vértigo
en la ciudad con horizonte
las bolsas de nylon y las estrellas allí
entre los cables del alumbrado público.

Inédito, extraído de la revista El Camarote N° 5, marzo-mayo 2005, Viedma (Río Negro)



Debrik Ankudovich (Chubut)

Nació en 1961. Reside en Playa Unión (Chubut). Publicó el libro de poesía Veneno para hormigas (Ediciones Parque Chas, 1999, Buenos Aires).

"No se puede ser"
No se puede
ser
sin antes morder
el delicado sustento del sueño.
Bajar desolado a los vestigios
poner a moler la rueda de los vértigos
esconderse en la sombra
arder en la fragilidad.
No se puede ser
sin antes ser visto
olfateado por animales desconocidos,
que giran en torno.
No debe haber nada más suave, detenido
que el misterio de la piedra
con su ojo infinito:
polvo sobre el polvo los siglos
polvo el tiempo
con sus trampas
mudas.

de Veneno para hormigas, 1999



Raúl Artola (Río Negro)

Nació en Las Flores, provincia de Buenos Aires, y está radicado en Viedma, Río Negro, desde 1975. Poeta y periodista. Ha publicado: Antes que nada (Fondo Editorial Rionegrino-EUDEBA, 1987); Aguas de socorro (Último Reino, 1993); Croquis de un tatami (Asociación Madres de Plaza de Mayo, 2002, primera edición; Editorial El Camarote, 2005, segunda edición). Su primera incursión en la narrativa, El candidato y otros cuentos, fue recomendada para su publicación en el XXIII Encuentro de Escritores Patagónicos de Puerto Madryn (2003). Dirige la revista-libro El Camarote.

"Acta"


Yo, el más desprevenido,
fundo mi ciudadela sin destino
en este metro cuadrado de vacío total,
de moscas como buitres
sobre el cadáver de un cerro degradado.
de Antes que nada, 1987



Dora Battistón (La Pampa)


Nació en Realicó (La Pampa) en 1944. Es docente Profesora de Enseñanza Secundaria Normal y Especial en Letras, por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Buenos Aires. Titular regular en Latín y Literatura Latina Clásica; Titular interina en Seminario de Literatura Regional; Directora del Instituto de Estudios Clásicos. Especializada en Letras Clásicas de la UNLPam. (Universidad Nacional de La Pampa). Es directora de la revista Circe. También ha dictado diferentes seminarios sobre literatura. Parte de su obra está incluida en numerosas antologías. Tiene publicados dos textos: Entre el viento y el humo de la vida (Dirección de Cultura, La Pampa, 1982); Imágenes (UNLPam, Santa Rosa, 1987).

"Cielo adverso"


A veces los rondaba la miseria,
la seca, la langosta, la ceniza,
cielos bajos y oscuros,
ni pájaro ni insecto ni lagarto,
sólo ellos
y el viento ciego amurallando noches,
el viento sin misericordia el viento.


de Imágenes, 1987



Niní Bernardello (Tierra del Fuego)


Pintora y poeta, nació en Cosquin, provincia de Córdoba en 1940. Reside en Río Grande desde 1981. Publicó: Espejos de papel (Ediciones Sirirí, 1980. Reeditado por Nusud Ediciones, Buenos Aires, 1994; traducido al inglés por John Oliver Simon, 1998); Malfario (Ediciones Último Reino, Buenos Aires, 1986); Copia y transformaciones (Ediciones de Tierra Firme, Buenos Aires, 1990); Puente aéreo (Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 2001); Salmos y azahares (Editorial Argos, 2005). La Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco editó su trabajo antológico: Cantando en la casa del viento. Poetas de Tierra del fuego, en el 2001.

"Río Grande"


Iak nak KeEnn maArzi m’amgr hoz o’KéEnn maugn
Yo iba a la par de una doncella
y llegúe hasta aquí unida al canto del viento.
Viajé por caminos fluyendo como ríos contrarios,
llegúe donde nadie comenta su vida.
Un vacío gira entre las miradas
y son Darwin y Lola Kiepja los reales,
Popper y los náufragos
lo concreto y común.
Yo iba corriendo a la par de una doncella y ahora veo
una ciudad fundada por el oro y la poesía.
Su poder viene del oro,
tu poesía lo que resta del día.
Doncella a la par
Lak nak o’kÉnn


de Puente aéreo, 2001



Andrés Bohoslavsky (Río Negro)


Nació en Cipolletti (Río Negro) en 1960. Si bien su residencia oficial es en Bahía Blanca, vive en alguna pensión del Alto Valle, en el borde del borde. Es obrero y entre una cosa u otra se dedica a leer a Joyce, Kafka, Rilke y Rimbaud. Colabora con el sitio de Literatura Beat (http://ar.geocities.com/beat_virtual o bien http://go.to/beat57), escritor invitado del sitio www.poeticas.com.ar y también es colaborador de la Editorial Verulamium Press, St. Albans, Inglaterra, dirigida por Robert Gurney, doctor en Filosofía, escritor.
Libros: Los besos de Judas, 2001(Biblioteca Virtual Beat 57); China ocho milímetros, 2002 (Ed. La Luna Que, Buenos Aires, 2004); El ghetto de Vincent, 2002 (texto adaptado para representación teatral en Holanda); Casi un asesino y otros poemas, 2003; El río y otros poemas, 2003 (en imprenta, ed. bilingüe St. Albans, Inglaterra); The River and Other Poems, 2004 (translated by Robert Gurney, Verulamium Press, St. Albans, Inglaterra).

"XIX"


Fabricamos imágenes
deformadas
intuyo que el relieve
que contemplo
esconde otro
otros
llegar al fondo
asirlo
alcanzarlo
en lo real
el dedo
que señala
la luna
no es la luna.
El asunto
es ver
esas cosas
que ya no existen


de China ocho milímetros, 2004




Gerardo Burton (Neuquén)


Nació en Buenos Aires en 1951. Publicó hasta la fecha: Poemas iniciales (Botella al mar, 1979); 18 poemas azules para María y Con la esperanza delante (De la Unidad, 1981); Los juegos ocultos (La lámpara errante, 1985); Infierno sin umbral y Aire de penumbras (Último Reino, 1988 y 1995, respectivamente); Radiofotos (Último Reino, 2004). En 1993 editó una plaqueta artesanal denominada 4 sonetos y participó en ediciones colectivas (antologías, muestras de poesía). Estudió Letras, Filosofía y Teología. También pintura. Es periodista.

"Crónica de indias"


sangre transmutada en oro
de la alquimia lograda por la cruz
sobre la espada que cobija
el sol incansable sobre el imperio


de Radiofotos, 2004



Juan Carlos Bustriazo Ortiz (La Pampa)


Santa Rosa, La Pampa, 1929. Autodidacta. Su actividad de radiotelegrafista lo llevó a recorrer y conocer la mayor parte del Territorio de la Pampa Central. Durante muchos años fue corrector y linotipista del diario La Arena. Animador cultural de varios boliches y peñas de la ciudad de Santa Rosa. Sus poemas han sido musicalizados por los músicos pampeanos. Publicaciones: Elegías de la piedra que canta (Alpataco, 1969); El aura del Estilo (Stilcograf, 1970); Unca bermeja (UNLPam-Cámara de Diputados de la Pampa, 1984), Poemas puelches; Quetrales. Cantos del añorante (Ediciones La Arena, 1991, ambos libros editados en conjunto); Libro del Ghenpín (Cámara de Diputados de La Pampa, 2004); Unca bermeja y otros poemas (Intemperie Ediciones, Santiago de Chile, 2006). Tiene escritos entre 70 y 80 textos, la mayoría de ellos permanecen aún inéditos. Su obra fue declarada de interés provincial. La profesora Teresa Girbal lo incluye en el texto de investigación Estudios de Literatura Pampeana (1974), 1981. Ha sido publicado en www.revuelto.net; en las revistas Bardo; La danza del ratón; Alguien llama. Carpeta de poesía argentina; Diario de poesía; Patagonia/Poesía; Museo Salvaje; Alter Ego; y en los suplementos "Confines" (diario El Patagónico, Comodoro Rivadavia, Chubut) y "Caldenia" (diario La Arena, Santa Rosa, La Pampa). Aguarda su edición la antología Herejía bermeja, preparada por el poeta Cristian Aliaga.

"el intenso dice"


un adiós el intenso dice una sombra mi amor aterciopelada palaciega en esta tarde regocijante y tristonosa las gentes se ponen máscaras oh no mi amor se sacan los rostros se arrancan infantilizados la identidad remota y saltan saltan y no son langostas siquier y tristemente remedan al ancestral sagrado qué estoy diciendo mi amor yo celebrante rojo celebrante amarillo y negro y azul huelo a collón a piedra pintada a sien quemada huelo a corazón ahumado huelo a rodillas blanconas a canillas bermejas mi amor dios quiera que no pienses como yo en esta tarde que huele a tambores colorados a bajo vientre castaño a tobillos simplones a talón pintarrajo mientras la soledad los va comiendo y chilla
(t. 23, 24)
a ch.


de Caja amarilla, 1973-1974, inédito



Liliana Campazo (Río Negro)


Nació en Buenos Aires. Desde 1976 vive en la Patagonia. Reside en Viedma (Río Negro). Es docente y coordina, hace más de 20 años, talleres de lectura y escritura. Es una de las fundadoras de la Sociedad Poetas del Fin del Mundo. Editó en distintas antologías; es una asidua colaboradora y realizadora de proyectos culturales. Ha publicado Quieta para la foto (Simurg, Buenos Aires, 2003); Yuyo seco (Limón, Buenos Aires, 2006).

El poema no se pide.
No hay reclamo
ni piquete
ni humo
ni llama
ni olor a goma quemada en una ruta
que nos den un poema.

de Yuyo seco, 2006



Macky Corbalán (Neuquén)


Nació en Cutral Có (Neuquén). Reside en Neuquén capital. Ha publicado La pasajera de arena (Libros de Tierra Firme, Bs. As., 1991); Inferno (Libros de Tierra Firme, Bs. As., 1999). Formó parte de la segunda etapa de la revista "Coirón", de la creación del grupo "Poesía en trámite". En el 2000, junto con otra gente, como Gerardo Burton y Raúl Mansilla, fundaron la Casa de la Poesía de Neuquén. Dicta talleres de poesía.

"V"


Tanto tiempo lejos de casa, nos ha traído olvidos;
pero sí recordamos el signo de nuestra humanidad:
reñimos hasta sangrar con el menor pretexto.


de Inferno, 1999



Ricardo Miguel Costa (Neuquén)


Nació en Buenos Aires en 1958. Publicó: Árbol de tres copas (Filofalsía, 1988); Casa mordaza (Libros de Tierra Firme, Bs. As., 1990); Homo dixit (Libros de Tierra Firme, Bs. As., 1993); Teatro teorema (Libros de Tierra Firme, Bs. As., 1996); Danza curva (Ediciones del Dock, Bs. As., 1999); Veda negra (Ediciones del Dock, Bs. As., 2001) y Mundo crudo (patagonia satori) (Editorial Limón, Neuquén, 2005). Sus obras fueron reconocidas en: Bienal Argentina de Poesía 1991; Premio Plural, México 1992; Concurso de Cuento y Poesía Patagónico-Subsecretaría de Cultura y Fundación Banco Provincia, Neuquén, 1993; Concurso Becas y Subsidios a la Creación Artística "Fundación Antorchas" 1995; Premio Fondo Nacional de las Artes 1998; Concurso Iberoamericano de Poesía "Neruda", Chile 2000; Premio Poesía en Tierra, centenario del natalicio del poeta Rafael Alberti, Embajada de España y Fondo de Cultura Económica 2004. Colabora con diversas publicaciones del país y del exterior. Sus obras han sido incluidas en varias antologías poéticas: Autores argentinos de fin de siglo (Desde la Gente, Bs. As., 1999); Abrazo Austral: poesía del sur de Argentina y Chile (IMFC, Bs. As., 2000), entre otras. Es docente y reside en la provincia de Neuquén, Patagonia Argentina, donde comparte su tiempo entre la enseñanza y el aprendizaje.

"Animal histórico"


Yo construí la sequía de este paisaje.
Yo hice que la nada valiera por cada uno de tus días,
por cada punto muerto clavado en este abandono.
Opaca monotonía la del vacío soplado en esta habitación.
Definitivamente, nuestra casa ya no cabe en este mundo.
Nuestra casa es un animal histórico colgado del hocico.
Es un cadáver revuelto que no termina de pasar por la garganta.
Yo hice este fin de mundo y en esta geografía no termina nada.
Aquí saco a pasear mi cuerpo para que vea que no está solo,
que la totalidad de la nada es suya y que el comienzo del desierto
es esta mugre acumulada, son estas manchas en el mantel,
es este lápiz entre los dedos y toda el agua regocijándose
en la lluvia sin tocar un solo gramo de polvo en el paisaje.


de Mundo Crudo. Patagonia satori, 2005



Graciela Cros (Río Negro)


Ha nacido en Carlos Casares (Buenos Aires) en 1945. Publicó, entre otros, los siguientes libros de poesía: Pares Partes (Ediciones de la Flor, 1985); Flor Azteca (Ediciones del Dock, Colección "El mono hablador" dirigida por Joaquín O. Giannuzzi, 1991); Decimos (Ediciones Bariloche, co-autoría, 1992); La escena imperfecta (Ediciones Último Reino, 1996); Urca (Editorial Libros de Tierra Firme, Colección "Todos bailan" dirigida por José Luis Mangieri,1999); Cordelia en Guatemala (Editorial Siesta, 2001), Libro de Boock (Ediciones en Danza, 2004); como antóloga preparó Marcas en el tránsito, Antología de Poetas Jóvenes de Bariloche (Selección y prólogo, Ediciones Último Reino,1995). En 1988 obtuvo el premio Beca Externa (Investigación/Cuba) del Fondo Nacional de las Artes. En 1992 ganó el Primer Premio de Poesía en el Concurso de la Fundación del Banco Neuquén y la Subsecretaría de Cultura del Neuquén; en 1994 resultó finalista en el Premio de Poesía de la Casa de las Américas, Cuba, y recibió el Primer Premio del Salón del Poema Ilustrado de Bariloche; en 1995 el Primer Premio de Poesía del XVIII Encuentro de Escritores Patagónicos (Pto. Madryn, Chubut); en 1998 el Primer Premio de Poesía Corona del Eisteddfod del Festival Galés de Arte Eisteddfod del Chubut. En el año 2000 su novela Muere más tarde (Editorial Colihue, 2004) mereció el Primer Premio de la Secretaría de Cultura de la Nación por la Región Patagónica. En el 2003 la Compañía de Sonidos Superpatria, discográfica de Bariloche, editó el disco compacto "Cordelia en Guatemala / Poemas leídos por su autora", donde lee poemas del libro homónimo y del Libro de Boock. Son numerosos los recitales de poesía que ha hecho acompañada por músicos y actores. También ha sido invitada a leer sus obras en festivales internacionales de poesía dentro y fuera del país.

"7"


Soy una dama asimétrica
que paga con dolor
la sumisión de sus vértebras
Soy una Garza Blanca una Bandurria Mora
una Cachaña en bandada que vuela cara al viento
Hablo en dialecto sudaqués
y la gente me encuentra pintoresca
Soy monolingüe sudaca argentino-patagónica mapuche
En otra vida fui consejera espiritual
luchadora en fango gimnasta olímpica
gata de casa de escritor mujer africana lapidada
En ésta
soy lenta
como semilla da bambú
Los impacientes no me soportan
Ignoro si sembré lo que esperaba cosechar
Ignoro si pretendo cosechar lo que nunca sembré
Soy un personaje de Ficción que escribe una novela
en la que hay un personaje de Ficción que escribe una novela
y así hasta aburrir
Si me lo pide el editor
agrego o quito
un Capítulo
Éste es mi sino.


de Libro de Boock, 2004



Irma Cuña (Neuquén)


Nació en 1932 en Neuquén. Poeta y ensayista, es doctora en letras y se especializó en el Collége de France, en París, con la dirección de Marcel Bataillon. Desde 1999 integró la Academia Argentina de Letras. Falleció en 2004. Su obra poética 1956-1992 ha sido reunida en el volumen El riesgo del olvido (Ediciones Culturales de la Ciudad, Neuquén, 1993) e, incluye, además de publicaciones en diarios, plaquetas y revistas; Neuquina (Editorial Pampa-Mar, Bahía Blanca, 1956); El riesgo y el olvido (Cuadernos del viento, México, 1962); Cuando la voz cae (Pájaro Cascabel, México, 1963); Menos plenilunio (Pájaro cascabel, México, 1964); Maneras de morir (Castelar, 1974); El extraño (Siringa Libros, Neuquén, 1977); La divisa del emboscado (1992); Antología Poética (Fondo Nacional de las Artes, Buenos Aires, 1996); Angélicos (Arteletra, Neuquén, 1999, edición artesanal); El Príncipe (Arteletra, Neuquén, edición artesanal y Editorial Universitaria de la Patagonia, Chubut, 1999); Patagónica Neuquina y otros poemas (Secretaría de Cultura, Turismo y Deporte-Municipalidad de Neuquén, 2004, póstumo).

"Sólo la arena"


Vuelvo de un tiempo sin países.
Me sobrecogen estas vides,
las alamedas,
el sauce aletargado.
Vuelvo de otra memoria
y no conozco el gesto de las hojas
que enrojecen de soles,
ni la mirada azul del agua lisa,
y menos esa comba de los frutos.
Sólo la arena es cierta:
me reconozco en ella.
Esa arena sin rostro,
irrepetible.


de El riesgo del olvido, 1993



Andrés Cursaro (Chubut)


Nació en la ciudad de Neuquén en 1968. Se graduó en Comunicaciones en la Universidad Nacional de la Patagonia. Actualmente reside en rada Tilly (Chubut). Ha sido editor del suplemento "Ojos de papel" y es director periodístico del diario El Patagónico de Comodoro Rivadavia. El libro El pecado de soñar (Filofalsía, 1988; junto con Rubén Gómez) recoge sus primeros textos. Trabajó en la compilación de Comodoro Rivadavia, años de imagen. Fotografías 1900-1940 (Editorial Universitaria de la Patagonia, 1994). Poemas suyos fueron seleccionados para una antología de jóvenes poetas de Chubut. Publicó Jirones de un desierto que oscurece (Ediciones Último Reino, 1999); Estación / Tierra / Nada (Ediciones en Danza, Buenos Aires, 2006).

la casa se muere dice la casa tiembla cierra las ventanas pierde el sentido de las horas esa casa ya no es mi casa grita condenada está la casa que se muere a destiempo entre las horas de la noche que pueden ser día y abre la puerta cuando nadie entra se ilumina en plena tarde y se arranca el pasto raíz a raíz se muere la casa se muere dice ahora deja que el agua se le filtre por el techo se empañe el espejo frente al sol no se cuida hasta las cortinas dejó caer no le importan las piedras perforando vidrios mi casa muere se muere está mal no reconoce mis perfumes se quita los clavos y caen cuadros las fotos que la muestran recién pintada y descascara colores que bien le hacen se deja golpear por el viento y la tierra que pasa por los huecos se muere la casa se muere nomás y el hombre de esa casa muere también amurado a las paredes las sombras que allí están lo miran caer frotar las manos en el revoque quitar uno a uno los adornos del dormitorio levantar la alfombra orinada por los gatos lo miran caer al hombre de esa casa que muere en cada ladrillo ve los días que ahora lo llevan a esa misma casa plena de sol de pasos apurados a los aromas del laurel el hombre es una hoja de laurel ahora arrojado al medio del salón donde levanta el piso desde abajo y lo ven caer también como a esa casa que se muere cerrar la puerta lo ven escuchar decir se muere la casa se muere no baila el hombre están ausentes la música las manos que lo llevan el vestido que lo guía no baila y grita dice que la casa se le muere que ya no soporta su peso que anoche dejó caer silencio en el patio y que la lluvia lo ahoga en ese silencio el hombre de esa casa también escucha a las paredes abrirse dicen que el hombre de esa casa que muere con él en él recién habitada persigue sombras en paredes que no están en el pasto seco del jardín pero está muerta la casa en la imagen que encuentra está sin pintura sin ladrillos cortinas está muerta la casa dice el hombre que se mira desde la ventana.


de Estación/Tierra/Nada, 2006



Miguel de la Cruz (La Pampa)


Nació en 1958 en Anguil (La Pampa). En el año 1995 dirige el único y valioso número de la revista Sobregustos, editada por la Cooperativa de Arte (Coarte). Desde 1997 al 2000 editó y dirigió la hoja literaria Despliegues —hoja mensual de lectura incómoda—. Textos poéticos y de arte de su autoría fueron difundidos por los diarios La Arena, El Diario, entre otros. Ha sido incluido en la edición colectiva Vuelo plural (1980). Tiene publicado los siguientes libros: Desde la trampa (1981), Poemas regionales (1987), Guía de ausencia (1994), El sendero sin bordes (2002). Es un activo animador de eventos culturales y difusor de poesía y de las actividades plásticas. Ha sido invitado a diferentes encuentros literarios provinciales y nacionales.

"Alienta blanca"
a la memoria lunar de Robert Graves

Con una serenidad de tono grave
le hablaría a sus hijos
la madre de todos los ancianos antiguos.
Esa voz se mezcló con el viento
y andará buscando una corriente
por donde entrar a una cabeza dormida.
Mezclarse en un sueño
y ser mascullada en la oscuridad. Alguien siempre tendrá
que sobrellevar esa voz al despertarse
y hablar por ella con un tono que sacuda
el silencio enredado en la contención.
Poesía caderuda, tetona y rolliza,
en la raíz de mi sexo siento que crece
el monumento a la diosa. Lo que parece
espacio en blanco entre palabras
es ella que respira.


de El sendero sin bordes, 2002



Alberto Fritz (Río Negro)


Nació en 1962 en Viedma, Río Negro. Publicó los poemarios Animal sumergido (1989); Los juegos menores (1996). Editó el periódico mural Cavernícolas (1989 a 1994). Dirige desde 1997 el periódico cultural El Río Invisible. Docente, coordina talleres de escritura. Tiene inéditos los libros La construcción del faisán; Poema-Prefacio para una novela.

"El griego"


Ahora que sentado a la mesa
escribo esto
sé que la escritura
es una perdida de tiempo.
Pero me siento un griego en este ocio.
Mentiría
si no digo que a veces pienso
que un poema
puede mejorar el mundo.
En lo vacío hay una cierta belleza,
en el espacio, un pájaro candente.


de Poema-Prefacio para una novela, inédito



Irma Hughes (Chubut)


Nació en Treorky en 1918. Se crió en un hogar donde convivían el galés y el castellano. Colabora con Y Drafod, periódico galés fundado por los colonos a poco de instalarse en Chubut, actualmente es su directora. Ha merecido siete veces el Sillón del Bardo del Eisteddfod del Chubut (Tradición centenaria de "Juegos Florales" que otorga anualmente esa máximo premio a la poesía en galés). Su obra se extiende a la traducción de libros del galés al castellano.

"A Gales"


En mis sueños, mil veces recorrí
tus colinas y valles, yendo y viniendo.
Escuché bajo el agua el sonido de tus campanas
y junté flores silvestres en tus praderas.
Escuché el canto del mirlo en el bosque
y las lejanas notas del cu-cú.
Sentí bajo mis pies el suelo de Cwn Rhondda,
vi a Snowdonia en la neblina y la lluvia.
Luego, el despertar; y me pregunto
si es el encanto de la distancia que te hace tan bella,
como cuando en invierno recordamos al verano
y vemos el reflejo del jardín colorado de una puerta.
Cuando llegue el día en nos demos la mano
te ruego, pequeña Gales, que no me defraudes.
de Abrazo Austral, antología, 2000
Traducción (literal): Irma Hughes



Lola Kiepja ─chamán selknam─ (Tierra del Fuego)


Última mujer chamán selknam que vivió de acuerdo a la cultura de sus antepasados. Murió aproximadamente a los noventa años, el 9 de octubre de 1966 en el Hospital de Río Grande. Cuatro meses antes de su muerte transmitió a la Dra. Ann Chapman (antropóloga e investigadora) los cantos chamánicos heredados de su cultura.
Aclara la poeta Niní Bernardello (antóloga): Los cantos chamánicos cantados por Lola Kiepja han sido tomados del Capítulo VIII del libro: El fin de un mundo de Ann Chapman (Vazquez Mazzini Ediciones, Buenos Aires, 1989). Estos cantos pertenecen a "Cantos Selknam de Tiera del Fuego, Argentina, Vol. 1". Fueron publicados en un álbum de dos discos con 47 cantos chamánicos y lamentos por Folkways Records Album N° FE 4179, Folkways/Smithsonian. 632, Brodway, Nueva York, N. Y. 10012.
La traducción de los cantos chamánicos fue realizada por la Dra. Ann Chapman y por Angela Loij, descendiente selknam. Las notas al pie de los cantos chamánicos también pertenecen a la Dra. Ann Chapman.

"Canto Chamánico de Lola N° 24"


El poder de la mujer es corto,
es de aquellos que partieron
ese, no es corto.
Estoy haciendo crujir.*
Voy andando con Jashkit-xo’on**
hacia la cordillera de Ai-maako.
Estoy sentada sobre el tronco, allá.
Estoy sentada en Ai-maako,
en la casa de Ai-maako.

*se hacia crujir las ropas de cuero de guanaco para aumentar la estimulación, para entrar en trance o permanecer en él.
** Jashkit-xo’on era el nombre chamánico de Ishton y este canto fue cantado por Lola cuando intervino con él en una competencia.
de Cantando en la casa del viento. Poetas de Tierra del Fuego (Selección Niní Bernardello), 2001



Raúl Mansilla (Neuquén)


Nació en Comodoro Rivadavia (Chubut) en 1959 y actualmente vive en la ciudad de Neuquén. Ha publicado Mariaísmo (1984), editado por la Universidad Nacional del Comahue; De la Construcción de mitos y otros sucesos (Puerto Madryn, 1988), editado por el Fondo Nacional de las Artes; Las Estaciones de la Sed (Editorial Último Reino, Buenos Aires, 1992), financiado por la Fundación Antorchas; El Héroe del Líquido (Ediciones del Dock, Buenos Aires, 1999); No era un viajero inglés (Libros Celebrios, Neuquén, 2004); Ojos rojos (Libros Celebrios, Neuquén, 2004). Ha publicado en diversas antologías de Argentina y el extranjero. Es director del sitio Web "Escritores Patagónicos" (http://escritorespatagonicos.8m.com). Pertenece al Grupo Celebridades de Neuquén.

"VIII"


La fundación continúa en la sangre,
tras los inesperados mojones,
del melancólico infractor del deseo.
Entre el complejo sonido de la duda,
y la espera solícita del arrebato.
Pueblos y ciudades dentro de uno,
inicios y finales,
agua,
movimiento,
y piedra.

de Estaciones de la Sed, 1992



María Ester Marteleur


Nacida en la provincia de Santa Fe, reside desde 1979 en San Carlos de Bariloche (Río Negro). Participó en el libro de cuentos Sin venganza no hay madera, que fuera premiado con su publicación por el Fondo Editorial Rionegrino (1991). Es psicóloga y psicoanalista y dirige el taller literario dependiente del Servicio de Salud Mental del Hospital "Ramón Carrillo" de Bariloche. Reciente el Fondo Editorial Rionegrino publicó su libro de poemas Veredas, que había recibido el Primer Premio en el certamen del XXIII Encuentro de Escritores Patagónicos de Puerto Madryn (Chubut).

"Mujer que no parpadea"


Una alacena da a la tarde, la plaza de los suspiros.
Leche fresca injusta y tres llaves, tres hermanos.
No le creen, los ojos de los gatos no sonríen.
Junto a la salamandra la blusa, una vela de lienzo
mujer plegada
tira sal sobre el hombro
le gustará irse.
Escrita con carbónico en el registro. Enredadera del Patio de la Casa
con sus raíces en mano avanza
golpea el cobertizo
el hacha irrumpe:

Padre: ¿cuánto hay que querer a un hombre?

de Veredas, Fondo Editorial Rionegrino, Río Negro, 2006



Juan Carlos Moisés (Chubut)


Nació en Sarmiento (Chubut) en 1954. Publicó Poemas encontrados en un huevo (Ediciones La Cachimba, "Colección la hoja voladora"/3, Rosario, 1977); Ese otro buen poema (Ediciones El Lagrimal Trifurca, "Colección de poesía El Búho Encantado"/17, Rosario, 1983); Querido mundo (Ediciones El Lagrimal Trifurca, "Colección de Poesía El Búho Encantado"/24, Rosario, 1988); Animal teórico (Ediciones del Dock, "Colección Pez Náufrago", Buenos Aires, 2004). Es autor y director de teatro: El tragaluz (1994); Desesperando (1997). También dibuja. Vive en su pueblo natal.

"Caja de Pandora"


Una poesía de propuestas
o una poesía de poesía,
una poesía de filiaciones
o una mirada destructiva sobre las lilas blancas,
un cielo sin ángeles
o un revólver frío como la noche,
una poesía sin palabras
o una poesía de dientes de ajo,
una poesía de respuestas
o una poesía de personas,
una nube pasajera bajo las constelaciones
o un viento del sur,
una escritura automática
o una lapicera clavada en el cuerpo de tu enemigo.


de Animal teórico, 2004



Edgar Morisoli (La Pampa)


Nació en Acébal (Santa Fe) en 1930 y reside en La Pampa desde 1956. Ha publicado Salmo bagual (Dir. Prov. De Cultura, 1957; reeditado en 1959 por Editorial Stilcograf); Solar del viento (1966, Ed. Stilcograf); Tierra que sé.(1972, Ed. Stilcograf); Obra callada (1994, Ediciones Pitanguá) Cancionero del Alto Colorado (1997, Ed. del Autor); Bordona del otoño / Palabra de intemperie (1998); Hasta aquí la canción (1999); Cuadernos del rumbeador (2001); La lección de la diuca (2003) y Última rosa, última trinchera (2005), Un largo Sortilegio (2006)estos libros han sido publicados por el sello Ediciones Pitanguá, bajo el cuidado de Rubén Evangelista. También editó Cuatro cantatas (Ed. Francisco Colombo, Buenos Aires, 1947); y permanecen inéditos Tiempo Litoral (Selección 1948-1955); Palabra enamorada (Antología 1956-2003, con prólogo de ana Silvia Galán); ¿De quién es el aire? (Notas y ensayos breves 1985-2005); La memoria y sus ráfagas y Contraseña. Poemas suyos figuran en antologías de poesía nacional y muchos han sido musicalizados. Pertenece a la Asociación Pampeana de Escritores.
Cabe destacar que Edgar Morisoli no sólo es uno de los poetas emblemáticos de la región pampeana, sino que también resalta la labor intelectual que ha llevado a cabo, conforme a su cosmovisión del mundo, la función del autor en la comunidad y lo que se halla manifiesto en sus textos. El libro Obra callada está constituido con el material escrito durante la dictadura instaurada por el Proceso de reorganización nacional. Texto fundamental que, en parte, indaga y reflexiona en y sobre esa herida abierta a lo largo y ancho de Latinoamérica. Obra callada reúne poemas desde 1974 a 1986 y forman parte de ella los siguientes poemarios: Alto rumor (1974/75); Jornada de los confines (1975/77); Poblador de tu gracia (1978/79); Agua del silencio (1978/81); Hombre de un solo amor (1982/83); El águila sin pena (!984/86).
En 1997 recibe el premio «Reconocimiento a los Creadores», otorgado por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, y el premio «Testimonio» discernido por el Gobierno de la Provincia de La Pampa, en el rubro Literatura. En el año 2004 se le otorga el 3° Premio Nacional de Poesía y es designado "Miembro de Honor" por la Fundación Argentina para la Poesía, en representación de la Provincia de La Pampa.

Razón del sueño es la razón del canto,
razón de amor, en fin. De nada vale
envejecer si no es con rebeldía, si no es
incendiando las naves, enristrando
la copla, resistiendo
e instando a resistir
con un jazmín al pecho, con un raudal de trinos por la sangre,
la torva marejada de la desesperanza, la hiel
de la injusticia. Vano resulta el tiempo
si no lo mide el pulso de los hombres.

de Cuadernos del rumbeador (1999), 2002



Claudia Prado


Nació en Puerto Madryn (Chubut) en 1972. Ha publicado El interior de la ballena (Nusud, 2000), que obtuvo el Tercer Premio del Concurso Régimen de Fomento a la Producción Literaria Nacional y Estímulo a la Industria Editorial del Fondo Nacional de las Artes, año 1999; Aprendemos de los padres ( Rijksakademie van Beeldende Kunsten, 2002), con collages de Víctor Florido.

piedritas


Busco piedras lisas
para vos en la orilla del lago,
las busco con la vista
y estiro la mano hasta alcanzarlas
a través de la distancia
engañosa del agua.
De a ratos parece
que voy a descubrir el secreto
de la erosión y el moldeado:
las que necesito son verdes o esas
rojas que fueron ladrillos
o estas blancas de arcilla porosa,
piedritas iguales
a las que había cerca de casa.
Aparecen solas,
simples en su cama de arena
o en un montón variado, el borde
trabado bajo una roca grande.
A veces una lleva a otra, el color
empieza a repetirse
y no puedo detenerme
si no las alzo a todas, hago
movimientos rápidos
porque los dedos no toleran
la temperatura del agua,
pero sólo cuando la giro al sol
puedo saber si ésta
que brilla en mi palma
es la que buscaba,
una piedra tan lisa, tan plana
que pueda volar
desde tu mano chiquita,
rebotar una, dos, cinco veces
y volver a perderse
en el fondo del lago.


de Viajar de noche, inédito, 2006



Jorge Spíndola (Chubut)


Nació en Comodoro Rivadavia en 1961. En 1994 se adjudicó el Premio del XI Encuentro de Escritores de Puerto Madryn con su libro Matame si no te sirvo, editado en 1995 por Último Reino. Ha colaborado, dirigido y editado distintas publicaciones literarias en Capital Federal, Comodoro Rivadavia y Trelew, donde reside actualmente. Mentor y organizador del Encuentro de Culturas del Sur del Mundo: reunión anual de poetas argentinos y chilenos junto con otros artistas, investigadores, representantes aborígenes, antropólogos, del extremo austral de ambos países. El libro Calles laterales obtuvo en el año 2001 un premio del Concurso Nacional de escritores que organiza el Fondo Nacional de las Artes. Fue publicado por Culturas del Sur del Mundo Ediciones en el 2002.

"en el camino"
la pampa
animal extenso apuñalado
la ruta es un cuchillo
lamiendo los bordes de la luz
el aire azota matas, todo vuela para atrás
todo es pasado, todo está por suceder
el automóvil y su sombra van flotando
sobre un paisaje amarillo
hasta el fondo de la piel
un tendal de postes infinitos
sostiene cuadros con campos de van gogh
sensuales las curvas
aves sensuales flotando por allá
todos es pasado, todo está por suceder


de Calles laterales, 2002



Tomás Watkins (Neuquén)


Nació en Neuquén en 1978. ha obtenido algunos premios literarios. Pertenece al grupo Celebriedades de Neuquén. Realizó los talleres de análisis y creación poética 2004 del espacio Hudson (Lago Puelo, Chubut), auspiciado por la Fundación Antorchas. Ha publicado 26 (Libros Celebrios, Neuquén, 2004).


"Patagonia"


Agua aire vida
Darwin huyó despavorido
De esta tierra
Maldita


de Mitología, inédito



Ariel Williams (Chubut)


Nació en Trelew (Chubut) en 1967. Cursó la carrera de Licenciatura en Letras en la UBA, entre los años 1988 y 1992. Desde entonces, ejerce la docencia tanto a nivel secundario como universitario en la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, sede Trelew. Fue miembro fundador de la revista "El Perseguidor", de Buenos Aires. Forma parte del Grupo Literario Verbo Copihue desde el año 1999. Co-dirige, junto con la poeta Claudia Sastre, la revista virtual "Verbo Copihue-Letras Patagónicas". Ha editado los libros Viaje al anverso (Ediciones del Desierto, Trelew, 1997); Lomasombra /Terraza Libros, Buenos Aires, 2003); Conurbano sur, Editorial Limón, Neuquén, 2005). Tiene varios libros inéditos: Cielorraso & companía; Desoto y Provincia. Actualmente reside en Puerto Madryn.

"III"


Perra, hundes, nos los espíritu,
en un suelo de perros que non ladra
olfatea sólo, solamente almohadilla,
húmeda buscando verittate
en un cielo oscuro de las carne,
todo recoveco y redondez nuestra,
de todo nosotro.
Y mira húmeda,
et es tierra de miradas miradas.


de Conurbano sur, 2005



Texto publicado en "Mar con Soroche", revista de poesía y otras escrituras del entre acá; Santiago-La Paz, noviembre de 2006. (Pág. 5-20).